Shanghái. El yuan chino subió a duras penas este miércoles después de su mayor avance desde 2005 de principios de semana, lo que sugirió que la promesa de Pekín de flexibilidad cambiaria no producirá las ganancias rápidas que sus socios comerciales querían.

Más allá de sus fluctuaciones diarias, los analistas sospechan que al yuan se le permitirá avanzar en el transcurso del tiempo, pero a un ritmo que es demasiado lento para reducir pronto el enorme superávit comercial de China con Estados Unidos.

Eso podría llevar a Estados Unidos y a otras autoridades presentes en la cumbre del Grupo de las 20 economías líderes en Canadá de este fin de semana a presionar a Pekín para que profundice su nueva política cambiaria.

Estados Unidos recibió oficialmente con beneplácito el anuncio de China de que dejaría de fijar el yuan al dólar después de dos años de hacerlo, pero la mayor federación sindical del país ya perdió la paciencia, por lo que llamó a elevar la presión sobre Pekín en el G-20 y en el Congreso.

"La historia de terminar con la fijación era pretenciosa", dijo Adam Carr, economista de la correduría ICAP en Sidney. "Le faltó sustancia, dado que China nunca va a hacer enormes incursiones en la revaluación", añadió.

"Más importante aún, se sobre-enfatizó el valor de la moneda en el discurso del crecimiento chino vs el mundo...una apreciación del yuan no va a reequilibrar al mundo", agregó.

El yuan subió 0,02% este miércoles, el tercer día de transacciones después de que el banco central dijo que permitiría una mayor flexibilidad de la moneda pero que mantendría una apreciación gradual.

El modesto movimiento llevó a la ganancia acumulada desde el anuncio a sólo 0,2%, que contrasta con el entusiasmo del mercado que se generó el lunes cuando la moneda subió casi 0,5%, en su mayor alza diaria desde la revaluación de 2005.

Tal avance generó una caída el martes y el cierre estable del miércoles.

Las significativas compras de dólares por bancos estatales parecían ser la estrategia del banco central, lo que sugería que la autoridad continúa ejerciendo un enorme control sobre el valor de la moneda, dijeron operadores.

Alza del yuan no es segura. La decisión de Pekín de liberar al yuan ayudó a una escalada del mercado global este lunes por esperanzas de que un yuan más fuerte impulsaría el gasto en la tercera economía del mundo e incrementaría su demanda por bienes extranjeros, dando un necesario impulso a la recuperación global.

Pero ese impacto se ha ido esfumando, dado que los mercados accionarios asiáticos y las monedas vinculadas a materias primas como el dólar australiano han borrado buena parte de sus ganancias.

"Los últimos tres días han demostrado que las expectativas de una apreciación en un sentido son una quimera. Podemos decir que ellos son bastante serios sobre permitir fluctuaciones en ambos sentidos", afirmó Isaac Meng, analista de BNP Paribas en Pekín.