Pekín. China registró en abril su mayor superávit comercial en cuatro meses, pasando desde un déficit comercial en el primer trimestre, en momentos en que funcionarios chinos y estadounidenses buscan resolver disputas sobre comercio y otras diferencias políticas.

El superávit comercial de US$11.400 millones, casi cuatro veces mayor que las expectativas del mercado de US$3.000 millones , podría reavivar las críticas en el extranjero a la política monetaria de Pekín.

Los fabricantes estadounidense se quejan de que el control de China sobre su moneda yuan, también conocida como renminbi, le da a sus productores una desventaja comercial injusta en los mercados globales.

Las exportaciones de China crecieron en un 29,9% en abril desde el mismo período un año atrás, y las importaciones subieron en un 21,8%, informó la agencia de aduanas china este martes.

El pronóstico promedio de los economistas consultados por Reuters la semana pasada era de un alza en las exportaciones de un 29,4% y de un incremento en las importaciones de un 28%, resultando en un superávit comercial de US$3.000 millones.

Funcionarios de Estados Unidos criticaron el lunes a China por su ofensiva contra los disidentes, pero las potencias económicas estuvieron de acuerdo en la necesidad de trabajar juntas para impulsar el crecimiento global en el inicio de dos días de conversaciones.

Las reuniones, que cubren temas económicos y diplomáticos, buscan manejar, si no resolver, las frecuentes diferencias políticas entre las dos mayores economías del mundo.

China registró un déficit comercial de US$1.020 millones en el primer trimestre del 2011 -su primer déficit trimestral desde el 2004- debido a que el disparo en los costos de las materias primas globales aumentó sus gastos de importaciones.

Algunos analistas proyectan que los mayores costos de las importaciones, junto con los esfuerzos de Pekín para rebalancear la economía a favor de impulsar la demanda doméstica, podrían recortar el superávit comercial de China para el año completo.

Funcionarios chinos esperan que un menor superávit comercial con el resto del mundo alivie las críticas de sus socios comerciales de que ha brindado a sus exportadores un apoyo injusto con una moneda barata.