Los inversores globales retirarían US$538.000 millones de la economía china en 2016, dijo este lunes el Instituto de Finanzas Internacionales, aunque el ritmo de las salidas de capital se ha desacelerado.

La cifra sería una baja de un 20% frente a los US$674.000 millones que salieron del país el año pasado, afirmó la asociación de la industria, pero podría acelerarse de nuevo si vuelven a surgir temores de una depreciación "desordenada" del yuan.

La salida de capitales de China es crucial para los mercados emergentes en forma más general, en parte debido a su tamaño y debido a que salidas sostenidas podrían provocar más volatilidad cambiaria, que a su vez podrían dar pie a otra ola de salidas.

"Una fuerte caída del yuan probablemente provocaría una nueva ola de ventas de activos de riesgo globales y una huída de capital de carteras de mercados emergentes", dijo el IFI en un nuevo informe.

"Más aún, una fuerte depreciación del yuan podría llevar a una ronda de devaluación competitiva en otros mercados emergentes, particularmente en aquellos con estrechos vínculos comerciales con China", agregó.

No obstante, por ahora las salidas están desacelerándose. En marzo fueron retirados unos US$35.000 millones, lo que llevó el total desde comienzos de año a unos US$175.000 millones, bastante por debajo del ritmo visto en la segunda mitad de 2016.

Las reservas cambiarias principales chinas han caído a unos US$3,2 billones en febrero de 2016 desde US$4 billones en junio de 2014, una cifra aún alta en comparación con la mayoría de los otros países.