Ciudad de México. Hace ya seis años que los estadunidenses dicen que China es la principal potencia económica mundial, pero hasta ayer era más una opinión que una certidumbre.

En lo que el diario británico The Financial Times calificó como “un momento geopolítico importante”, un reporte del “Programa de Comparación Internacional” del Banco Mundial anunció que la economía china desplazará a la estadunidense como la mayor del mundo y ocurrirá en algún momento de este año y no en 2019, como se auguraba.

Para la mayoría de los estadunidenses fue simplemente la confirmación de algo que según la encuestadora Gallup y The New York Times ya pensaban desde 2008, pero se dio de cualquier manera en un momento político difícil para el gobierno del presidente Barack Obama y de un creciente pesimismo en EU.

La esperada nueva posición de China parece cambiar pocas cosas de inmediato, toda vez que Estados Unidos continuará todavía por un buen tiempo como la primera potencia militar y muy por encima de China en términos del ingreso per cápita y el consumo.

Y ya en 2013 China había superado a Estados Unidos como potencia comercial, con un intercambio que sumó casi US$4,2 billones. Estados Unidos sumó poco menos de US$4 billones.

La realidad es también que los estadunidenses consideran a China como una competidora y aún como un potencial enemigo que debe ser frenado.

Hace 142 años, en algún momento de 1872, Estados Unidos asumía, según elFinancial Times, el manto de principal economía mundial. El cambio no se notó realmente sino hasta después de la Primera Guerra Mundial.

Pero el anuncio del cálculo ocurre cuando en EU hay una creciente desconfianza en el gobierno del presidente Barack Obama y críticas cada vez más frecuentes contra sus políticas en general (social y económica) y en buena medida en torno a la “fuerza” de su política externa.

El reporte sobre el ya inminente cambio en la cima del poder económico coincide además con la divulgación de una encuesta del diario Wall Street Journal y la cadena NBC, que consignó que 47% de los estadunidenses cree que su país debe ser “menos activo” en asuntos internacionales. Sólo 19% opinó que debe interactuar más y 30% consideró correcto el actual nivel.

En contraste, hace una década la mayor intervención internacional era apoyada por 40% de los estadounidenses.

Peor aún para Obama, sólo 38% de los estadunidenses cree que su política exterior es correcta. A cambio, los ataques por la presunta debilidad son cada vez más amplios.

El informe del PCI no sorprendió mucho, toda vez que en términos reales fue hecho por un análisis distinto de datos ya conocidos, pero consagra el papel de China como un polo de poder alterno a Estados Unidos.

El reporte pareció casi irónico al día siguiente de que Obama terminara una gira por cuatro países de Asia (Japón, Corea del Sur, Malasia y Filipinas) que fracasó en asegurar los avances comerciales buscados, pero en el que debió asegurar repetidamente que su objetivo no era “contener” a China.