Los 24 miembros del Consejo, principal organismo del FMI, escogerán entre Lagarde, de 55 años, y el gobernador del Banco Central de México, Agustín Carstens, de 53. Se espera que el organismo tome una decisión a más tardar el jueves y la anuncie en un comunicado

Pocos creen en Washington que, como quieren varias economías emergentes, se rompa el tácito acuerdo que determina que desde hace 65 años la dirección del FMI quede en manos de un europeo.

Lagarde, que e lunes recibió el apoyo de China, sumó este martes el de Rusia y, fundamentalmente, el de Estados Unidos que, junto a Japón, es el país que tiene más votos en el FMI, un organismo al que adhieren 187 países.

“Me complace anunciar nuestra decisión de apoyar a Christine Lagarde para dirigir el Fondo Monetario Internacional”, dijo el secretario norteamericano del Tesoro, Timothy Geithner, en un comunicado.

“El talento excepcional y la vasta experiencia de la ministra Lagarde darán una dirección incomparable a esta institución, indispensable en un momento crítico para la economía mundial”, agregó.

Con los últimos apoyos, serían 12 de los 24 miembros del Consejo de Administración los que estan a favor de la candidatura de la francesa, incluyendo a los siete representantes de la Unión Europea, uno egipcio y otro togolés.

El más alto cargo del FMI quedó vacante luego de que el 18 de mayo el francés Strauss Kahn renunció acusado de intentar violar a la camarera de un hotel de Nueva York.

El consejo de administración del FMI dijo en mayo que quería escoger al sucesor de Strauss-Kahn “por consenso”, como siempre lo ha hecho. Si tal cosa no ocurre, el consejo votará.

Carstens cuenta con el respaldo de varios países latinoamericanos, entre los que no están hasta ahora Argentina y Brasil, además del de España, Australia y Canadá.

Históricamente, la competencia por la dirección del FMI se resumía a ratificar al candidato surgido de negociaciones entre europeos y avalado por la Casa Blanca.

Por primera vez, dos candidatos hicieron campaña en el mundo entero. Ambos obtuvieron elogios por sus competencias. Pero en comparación a Carstens, “la gran ventaja de Christine Lagarde es la de representar una continuidad en la cooperación entre el Fondo y la zona euro”, afirmó una fuente cercana al FMI bajo anonimato.

El desarrollo de esta sucesión a la dirección del FMI decepcionó a aquellos que esperaban un cambio en la institución. El viernes, unas treinta organizaciones no gubernamentales manifestaron su malestar frente a la “designación eminente de Lagarde” que, según estas, “pone a evidencia la hipocresía de un proceso de selección que jamás ha sido verdaderamente justo, abierto, ni basado en el mérito”.