La Habana. Los ricos acreedores de Cuba decidieron poner a prueba la promesa del presidente Raúl Castro de mejorar la credibilidad financiera del país, invitando a su gobierno a conversar sobre los miles de millones de dólares de deuda que tiene con el Club de París, dijeron diplomáticos occidentales.

Una carta enviada recientemente al Banco Central de Cuba indagó sobre si el país comunista quiere reanudar las negociaciones interrumpidas hace una década, dijeron las fuentes.

"Cuba fue analizada por primera vez en muchos años en la reunión del Club el 9 y 10 de octubre y se decidió ver si ellos están interesados en conversar", dijo un diplomático de Europa.

"Ellos (los cubanos) no han dado una respuesta oficial, pero han expresado cierto interés a través del Banco Central", agregó.

El Club de París es un grupo informal de gobiernos acreedores integrado por Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Irlanda, Italia, Japón, Suiza, los Países Bajos, Noruega, Federación Rusa, España, Suecia, Reino Unido y Estados Unidos, según su informe anual.

El Club de París informó que Cuba debía a sus miembros US$30.500 millones al cierre del 2010, pero más de US$20.000 millones de la deuda es en rublos convertibles de la época de alianza con la ex Unión Soviética, que Rusia reclama y que Cuba no reconoce.

La semana pasada, el gobierno otorgó a los cubanos el derecho de vender y comprar casas por primera vez tras casi cinco décadas de prohibición, en una esperada reforma que crea un mercado inmobiliario y que promete dejar dinero en los bolsillos de los cubanos .

A diferencia del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, de los que Cuba está excluida debido al embargo comercial que aplica Estados Unidos, el Club de París no emite préstamos multilaterales.

Castro, quien reemplazó a su convaleciente hermano Fidel como presidente en el 2008, ha reducido drásticamente las importaciones, está eliminando más de un millón de puestos estatales y reduciendo subsidios para poner en orden las finanzas internas.

La semana pasada, el gobierno otorgó a los cubanos el derecho de vender y comprar casas por primera vez tras casi cinco décadas de prohibición, en una esperada reforma que crea un mercado inmobiliario y que promete dejar dinero en los bolsillos de los cubanos .

Bajo este marco, el Partido Comunista aprobó este año un plan de medidas económicas que buscan "aumentar la credibilidad del país en sus relaciones económicas internacionales, mediante el estricto cumplimiento de los compromisos contraídos".

El gobierno ha dicho incluso que busca "diseñar y aplicar estrategias de reordenamiento flexibles para el pago de la deuda y concluir en el plazo más breve posible estos procesos".

Observadores cautelosos. El Banco Internacional de Pagos, en base a reportes de bancos residentes en 43 países, informó que en marzo de este año los depósitos de Cuba eran de US$5.756 millones, comparado con US$4.285 millones al cierre del 2009 y US$2.849 millones al cierre del 2008.

Cuba presentó su último informe de deuda externa en el 2007, ubicándola en US$17.800 millones, pero la mayoría de analistas coinciden en que ahora supera los US$21.000 millones, o cerca del 50% del producto interno bruto y un 30% más que los ingresos anuales de divisas.

El Banco Central informó que más de la mitad de la deuda fue clasificada como pasivo, que se remonta a cuando el país incumplió el pago a fines de la década de 1980, mientras que el resto de la deuda activa se acumuló después de la desaparición de su antiguo benefactor, la ex Unión Soviética.

En los últimos años, China se ha convertido en el mayor acreedor del país, una deuda que expertos locales estiman en alrededor de US$5.000 millones.

Cuba reestructuró su deuda con China en el último año y ha estado buscando acuerdos bilaterales similares con otros acreedores, dijeron los diplomáticos.

"Las negociaciones sólo pueden ser una buena cosa. Pese a que Cuba ha llevado a cabo acuerdos bilaterales, no ha habido negociaciones sustantivas con el Club de París en 10 años. Por tanto, sería una señal de un cierto progreso", dijo Stuart Culverhouse, economista jefe de Banca de Inversión de Mercado Fronterizo con sede en Londres.

"Pero yo sería cauteloso en concluir que eso significa que es inminente cierto tipo de reacercamiento a la deuda", agregó.

Diplomáticos occidentales parecían divididos entre los que expresaron un cauteloso optimismo de que algo iba a salir de la iniciativa y los que se mostraron escépticos de que la medida no tendría resultados.

Las conversaciones entre el Club de París y Cuba fueron suspendidas por tiempo indefinido en el 2001 tras dos años de discusiones. Las negociaciones marcaron la primera vez que Cuba se sentó con los acreedores para negociar multilateralmente desde finales de los años 1980.

"Propusimos un acuerdo similar al que tenemos con otros países de nivel medio de desarrollo, pero los cubanos querían algo especial e insólito. Estábamos a kilómetros de distancia", dijo un diplomático europeo, quien entonces había seguido de cerca las negociaciones.

Junto a los términos de reestructuración, la deuda de 20.000 millones en rubros convertibles con la ex Unión Soviética que tiene Cuba fue considerada entonces como el mayor obstáculo para alcanzar un acuerdo multilateral.

Desde entonces, Cuba y Rusia han acordado poner a un lado la vieja deuda, aunque se mantiene en los libros, y trabajar para reconstruir sus relaciones económicas. Estados Unidos acordó no participar en las conversaciones del 2001.