Bogotá. Las administradoras de fondos de pensiones (AFP) son uno de los principales agentes del mercado de capitales colombiano, siendo especialmente incidentes en las fluctuaciones de las acciones en la Bolsa de Valores de Colombia (BVC). Y aunque son jugadores que suelen enfocarse en inversiones a largo plazo, hace poco sufrieron un cambio importante por los bajos precios del petróleo que el mundo viene experimentando desde hace más de un año.

La combinación de una tasa de cambio que ha escalado más de $1.000 en el último año, y que ahora está por encima de los $3.000, junto con una importante desaceleración económica, provocó que el índice Colcap de la Bolsa de Valores de Colombia cayera más de 24% en el último año. Una tendencia bajista que ha obligado a las AFP a migrar hacia activos internacionales con el fin de mantener los márgenes de rentabilidad mínima que se les exigen por ley.

Tan sólo al cierre de 2014 los fondos de pensiones ya habían bajado su participación en acciones locales de 35 a cerca de 26%, provocando que para ese momento la renta variable internacional aumentara su relevancia hasta representar el 23% de su portafolio. Y dado a que las condiciones que motivaron esta migración en el segundo semestre del año pasado se han mantenido en 2015, incluso en casos como el dólar la condición se ha agudizado, la dinámica continúa.

En lo corrido de 2015 las AFP han sido los principales vendedores netos de la BVC. Según fuentes del departamento de investigaciones económicas de Bancolombia, tan sólo en agosto este jugador vendió más de $59.000 millones en acciones de Ecopetrol, $11.000 millones en títulos del Grupo Éxito y $9.000 en papales del Grupo Argos.

Para Germán Verdugo, gerente de Estrategia de Credicorp Capital, “la migración de las AFP hacia los activos internacionales es buena para los ahorradores, porque los fondos de pensiones están diversificando su portafolio con activos externos, que cuentan con un mejor nivel de rentabilidad, pero es malo para el mercado local porque se está desvalorizando. Además, no es bueno que estos flujos se estén yendo del país porque significa que parte del ahorro nacional está en el exterior, algo problemático en un momento que el déficit de cuenta corriente está en niveles de 1998”.

Es un fenómeno que para Juan David Ballén, analista de Casa de Bolsa, se mantendrá. “Mientras que la tendencia devaluacionista continúe y que los activos locales no repunten, lo más sensato que pueden hacer las AFP es que sigan reacomodando sus portafolios para darles cada vez más peso a los títulos internacionales y menos a los locales. Asimismo, las perspectivas del dólar y de crecimiento económico no tienen signos de mejoría en el corto plazo”.

Lo curioso con el cambio que están sufriendo las AFP, es que se están alineando cada vez más a lo que el borrador del nuevo decreto de rentabilidad mínima busca. Un proyecto que pretende que para el fondo moderado, en donde se encuentran la mayoría de ahorradores pensionales colombianos, las administradoras de los fondos de pensiones tengan una inversión mínima de 30% y máxima de 35% en la renta variable local. Y que para las operaciones fuera del país estas entidades tengan entre 10 y 25% de su portafolio en acciones internacionales.

Sin embargo, mientras el mercado local llora, los inversionistas internacionales celebran. La devaluación de más del 60% que ha tenido el peso colombiano les da un mayor poder de compra a los fondos internacionales, pues si antes podían comprar 1.000 acciones de Ecopetrol, ahora pueden adquirir 1.600. Y pese a que la volatilidad del dólar suele asustar a los inversionistas que ya están en Colombia, esto no pareciera haber incidido en gran medida en la composición del mercado, pues la participación internacional se ha mantenido relativamente estable en 2015. Tan sólo en el mes de agosto las firmas de fuera del país representaron el 34,1% de la Bolsa de Valores de Colombia.

Para Ómar Suárez, analista de Alianza Valores, “si bien los inversionistas internacionales ayudan a cubrir el hueco que están dejando las AFP, también implica que el mercado colombiano se está volviendo más dependiente de los flujos externos. Por ello es posible que de ahora en adelante la Bolsa de Valores de Colombia se vuelva más sensible a las fluctuaciones de la tasa de cambio, y que además dependa del bienestar de las grandes bolsas del mundo. De manera que habrá más factores que puedan incidir negativamente en los títulos locales”.