Bogotá. La baja inflación registrada en marzo en Colombia, sin antecedentes en los últimos 55 años, no sólo sorprendió a las autoridades económicas y a los analistas sino que alejaría más la posibilidad de que el Banco Central comience a subir sus tasas de interés, actualmente en un mínimo histórico.

Los analistas comenzaron a mover sus apuestas de que la primera subida en la tasa referencial de interés del emisor se dará hacia finales de este año, e incluso algunos extendieron la posibilidad hasta 2011, después de que el gobierno reveló que los precios al consumidor subieron 0,25% en marzo, menos de la mitad de lo que esperaba el mercado.

Con ese resultado, la inflación acumuló 1,84% en los últimos 12 meses hasta marzo, por debajo de la meta del Banco Central para todo 2010, de entre 2% y 4%, algo inesperado por los analistas y por el propio emisor. Incluso, los datos del primer trimestre mostraron que el impacto que se esperaba por el fenómeno climático de El Niño fue sobredimensionado por el mercado.

"Nos equivocamos todos en el tema de inflación. Es un hecho que la gente estaba muy asustada por El Niño y sus efectos que no se dieron como se esperaba", dijo el economista Ricardo Pérez, de la firma Alianza Valores.

"Eso va a llevar a un cambio muy fuerte en las expectativas de largo plazo. Solamente por el tema estadístico, con el dato de marzo la inflación al cierre del año corrige entre 300 y 400 puntos básicos (a la baja) sin revisar con lupa", agregó.

El Banco Central recortó en 650 puntos base su tasa de referencia entre diciembre de 2008 y noviembre de 2009 para respaldar a la alicaída economía y la mantiene actualmente en 3,5%.

"Eso detrás significa una estabilidad en tasas de interés que necesita la economía para poder consolidar el proceso de recuperación económica", dijo el ministro de Hacienda, Oscar Iván Zuluaga, al destacar el resultado de marzo.

Sabor agridulce. El funcionario reiteró la meta del Gobierno de una expansión de la economía de 2,5% para 2010, muy lejos del 7,5% que logró en 2007, antes de la crisis global.

No obstante, el resultado de la inflación dejó un sabor agridulce, debido a que los factores que la han llevado a su desempeño están asociados más a la debilidad de la economía, como la baja demanda interna y el cierre comercial con Venezuela, que a temas positivos. Mientras algunos opinan que, como el refrán, no hay mal que por bien no venga, otros ven el vaso medio vacío.

Expertos atribuyeron la menor inflación a la mayor oferta producto de la desacumulación de inventarios que viene desde el año pasado, cuando la economía se desaceleró a 0,4%, y por el cierre de exportaciones hacia Venezuela, que ha llevado a que esos productos se comercialicen dentro del país.

"Definitivamente la mejor sustitución de lo que se vendía a Venezuela es el mercado interno, pero tiene que competir con otros por ese mercado y por eso se nota un poco una guerra de precios", explicó el gerente de estudios económicos del Bancolombia, Daniel Niño.

"Si bien es un reflejo de que la economía no está despegando al ritmo que quisiéramos, lo positivo es que ese despegue se da en medio de un escenario de bajas tasas de interés, es una ayuda adicional que se la da a la demanda agregada y termina favoreciendo la reactivación", dijo Germán Verdugo, gerente de investigaciones económicas de Correval. Pero otros no son tan optimistas, como Jorge Bula, decano de la facultad de Economía de la Universidad Nacional, quien dijo que si bien una inflación baja por sí misma no es negativa, el problema es lo que está reflejando.

"A mi juicio es básicamente una caída importante en los ingresos de los hogares colombianos que hace que no haya una presión sobre los precios", consideró. "El nivel de desempleo sin duda ha afectado la demanda agregada, en consecuencia no hay una presión sobre los precios importante", explicó.

El desempleo en este país sudamericano subió a 15,3% en enero y cedió a 13,4% en febrero, luego de que hace un par de años alcanzó a bajar a un dígito.