Graves irregularidades en el manejo tarifario de Transmilenio fueron detectadas por la Contraloría de Bogotá. Una auditoría realizada por el ente de control evidenció que se trasladaron recursos del presupuesto del Distrito al Fondo de Contingencias del sistema masivo de transporte por valor de 65.000 millones de pesos (US$35,6M) con el objetivo de cubrir un déficit tarifario.

El informe de auditoría conocido asegura que Transmilenio ha venido operando con un déficit permanente en la aplicación del diferencial tarifario, donde la tarifa técnica (costo medio de operación y control por pasajero pago del sistema) ha sido mayor a la tarifa usuario (costo del pasaje).

“Desde enero de 2006 hasta la fecha, los incrementos de la tarifa al usuario decretados en los meses de julio de 2007, julio de 2008, enero de 2010 y enero de 2011, ante la tendencia creciente de la tarifa técnica, han sido superados en el mes siguiente, por lo que en los últimos 70 meses transcurridos, durante 56 meses la tarifa usuario ha permanecido menor a la técnica, lo que significa que la tarifa usuario ha cubierto los costos de operación del sistema en su totalidad en solo 14 meses. Esta situación evidencia un desequilibrio negativo permanente de la tarifa, lo cual se ha convertido en el día a día de la política tarifaria por parte de la Administración Distrital”, dice la Contraloría.

De acuerdo al organismo de control, en los últimos cuatro años la Administración del sistema de transporte ha tenido que acudir a fuentes externas a la operación del Transmilenio para evitar la desfinanciación del Fondo de Contingencias.

Precisa el informe que “Transmilenio S.A. aplicó el diferencial tarifario por un valor de $59.514 millones con corte a 31 de diciembre de 2010, quedando un saldo en el Fondo de Contingencias por valor de $5.485 millones, para un total de $65.000 millones que corresponden al total de las transferencias realizadas por la Secretaría de Hacienda a Transmilenio. Esto significa que estos recursos girados al Fondo de Contingencias como préstamos, finalmente se convirtieron en un gasto por subsidio para la Administración Central”.

El gasto ejecutado por Transmilenio correspondió a un subsidio a la oferta que se aplica de manera generalizada y no como lo establece la ley, es decir, otorgando el beneficio a mayores de edad, estudiantes y población en discapacidad.

“Esta situación no es coherente con los principios acordados en los contratos de concesión celebrados con los operadores del sistema de transporte masivo de las Fases I y II, puesto que el Sistema Transmilenio ha sido diseñado como un sistema autónomo en sus flujos y por tanto, autosostenible en la operación, con la finalidad de que no requiera ningún tipo de subsidio, toda vez que su fuente principal de ingresos provienen de la venta de pasajes, a través de las cuales debe generarse el nivel de flujos requerido para remunerar a todos los agentes del sistema y al gestor del mismo”, puntualiza el ente de control.

El modelo financiero del sistema contempla la existencia de un Fondo Principal de Recaudo que se alimenta principalmente de la venta de pasajes y es manejado por la empresa fiduciaria. Además del Fondo Principal, existen otros dos: el Fondo de Contingencias y un Fondo de Multas y Bonificaciones.

El Fondo de Contingencias fue creado para cubrir situaciones imprevistas que puedan poner en riesgo la estabilidad y la viabilidad del sistema. A través de este fondo se remunera a los agentes privados cuando existe un desfase entre los componentes de la tarifa. Está definido y reglamentado en los contratos de concesión que establecen que no se pueden agotar sus recursos para cubrir diferencias negativas entre la tarifa técnica y la del usuario indefinidamente.

La Contraloría Distrital asegura que existe un presunto detrimento patrimonial por $59.514.263.201 que surge del traslado de los recursos del Distrito Capital a un fondo privado de Transmilenio.