Nuevos productos de crédito bancario ha propuesto el Gobierno para ser aplicados a través de las entidades públicas. Ante la caída del consumo, el objetivo es incentivar el auge que este tipo de préstamos personales evidenció entre 2004 y 2008. Pero la época no es la misma y los números son otros.

En esos años los altos precios del petróleo impulsaron el gasto público que aceleró, a su vez, el crecimiento del ingreso del venezolano. Pero la economía se contrajo 3,3% en 2009 y 3,5% en el primer semestre de este año, por la caída en las cotizaciones del barril de crudo el año pasado.

Y, de hecho, en términos reales la capacidad de compra del salario cayó 7,7% en el segundo trimestre del año, según las cifras oficiales del Banco Central de Venezuela.

Sumando además los índices inflacionarios es natural que la demanda de créditos personales para el consumo haya caído.

Aunque las cifras de los montos aprobados en la banca para estos préstamos no ha disminuido, los índices de crecimiento se redujeron en más de 100 puntos porcentuales, desde el año 2005 a 2010.

Esto evidencia que ese incremento está más impulsado por el acelerado aumento de los precios que por otros motivos.

Propuestas. El presidente de la República, Hugo Chávez, anunció esta semana que los bancos públicos Bicentenario, Venezuela y Tesoro incorporarán un nuevo producto: la Cédula del Buen Vivir.

Esta tarjeta se usará para financiar la compra de alimentos en la Red de Abastos Bicentenario, además de línea blanca y marrón y planes turísticos también.

El Presidente sumó otros programas similares. El primero, que denominó "Mi casa bien equipada", se enfoca en la venta de artículos de línea blanca. Y el segundo, denominado "Mi carro a gas", consiste en financiar automóviles a gas, sin cuota inicial, con tasas de interés bajas y a plazos más largos. Sin embargo, el presidente Chávez insiste en que no se trata de incentivar el consumo.

Los economistas señalan que el interés por los préstamos personales mejorará a la par de la situación económica.

En efecto, mientras en años anteriores el PIB demostró continuo crecimiento trimestral, los créditos al consumo aumentaron e incluso nacieron nuevos productos bancarios de este tipo.

Una idea usada. Fue a partir de 2005 cuando en la banca comenzaron a nacer distintos productos crediticios para el consumo; y por tres años seguidos se mantuvo el auge por solicitar financiamiento hasta incluso para operaciones de cirugía plástica.

En junio de ese año la banca otorgó Bs.F. 185,4 millones (US$102 mil) en créditos personales (línea blanca y otros afiliados a cuentas corrientes); un año después, el monto subiría a Bs.F. 793,2 millones. A junio de 2009 estos préstamos mostrarían la cifra más alta aprobada en el sistema hasta ahora: Bs.F. 3.428 millones (US$1.898 millones); que al mismo mes de este año caería a Bs.F. 2.302 millones (US$1.204 millones), 32,84% menos.

Los créditos al consumo en su conjunto (tarjetas de crédito, préstamos para adquisición de vehículos y los personales) registraron crecimientos de hasta 139% entre 2005 y 2006 en la banca nacional.

El índice de incremento bajó drásticamente a 14,1% a 2009, para caer aún más al año siguiente (cierre de junio de 2010), a 2,58%.

La disminución en la producción de la industria automotriz, afectada por el control de cambios, influyó en este comportamiento; pues aunque hubiesen interesados en solicitar financiamiento bancario para adquirir vehículos, no había suficiente oferta de carros.

El alerta de la morosidad

La banca, incluyendo la pública, viene ingeniándoselas para impulsar la demanda de créditos, por un lado presionada por las exigencias del Gobierno, que pide elevar la intermediación crediticia; y por otro porque los préstamos representan la actividad más rentable del negocio.

Pero en el contexto actual, los venezolanos aplican recortes en los presupuestos particulares, pues las condiciones no permiten endeudarse más.

En la banca privada la morosidad se ubica actualmente en 2,87%; mientras que en la pública el índice sube a 7,35%.