Los alivios para los industriales que importan maquinaria pesada serán inmediatos. Sin embargo no ocurrirá lo mismo para los consumidores estadounidenses, ya que gran parte de los productos que llegan a ese país entran sin aranceles, dice Javier Díaz, presidente de Analdex. Señala que el acuerdo fue dotado de alarmas que se disparan automáticamente para proteger a los sectores, especialmente a los arroceros y avicultores, ya que tienen un tope de exportaciones que al ser sobrepasado activaría inmediatamente el pago de aranceles. Díaz tiene claro que los empresarios deben saber que estos sectores tendrán competencia, cosa que antes no tenían antes, lo que los obligará a ser más creativos para asegurar su sostenibilidad.

Frente al sector minero, le recomendó al Gobierno pensar en ahorrar y en invertir los recursos que se obtendrán por la explotación de los recursos no renovables. Así mismo, recalcó que el país debe darse la oportunidad de explorar nuevos mercados como Corea y China, ya que serán los motores del comercio exterior en el futuro inmediato.

-¿Cuándo los consumidores estadounidenses y colombianos sentirán los beneficios de la entrada en vigencia del TLC?

El efecto inmediato se va a sentir en el tema de importaciones, porque Colombia venía ingresando con cero arancel al mercado de los Estados Unidos para la gran mayoría de sus productos, tan solo unos pocos estaban con arancel. El efecto más importante ya lo empiezan a sentir, en primer lugar, los industriales, porque cuando usted mira qué es lo que estamos importando de los Estados Unidos, ve que buena parte de lo que traemos es maquinaria y equipos, materias primas y bienes intermedios para la industria y equipo de transporte. En todas éstas compras vamos a ver una disminución inmediata del arancel.

-¿En qué se verá reflejado?

En los equipos de transporte. En los carros grandes de más de 3.000 centímetros cúbicos se va a sentir el alivio ya. La maquinaria del aparato productivo, la materia prima y los bienes intermedios y que estaban siendo importados con arancel, aunque fuera bajito (del 5%). Esto va a ayudar en la competitividad del aparato productivo nacional ya que van a verse disminuidos sus costos.

-¿Esta baja en los costos en que se verá reflejada?

Esto lo que permitirá es compensar un poco la revaluación que el aparato productivo está sufriendo, la revaluación de nuestra moneda. Eso será inmediato. Ahora hay que mirar qué otras cosas empiezan a entrar al país. Los insumos para el sector agrícola también se verán beneficiados.

-¿Y en exportaciones?

Buena parte de nuestro aparato exportador estaba pudiendo ingresar con 0 % de arancel al mercado de los Estados Unidos. Entonces allí no va a ver cambio sustancial en materia arancelaria. Allí lo que uno va a sentir es que los empresarios colombianos van a poder cerrar negocios con toda tranquilidad, ya que con el Atpdea había una gran incertidumbre sobre la vigencia de estas preferencias. Yo recuerdo que el año pasado algunos empresarios prefirieron renunciar a firmar nuevos negocios, porque sencillamente no estaban seguros si las preferencias iban a ser prorrogadas. Yo espero que con esta certidumbre jurídica, muchos de esos empresarios, de sectores como el de las confecciones, manufacturas de cuero, productos plásticos, químicos y de alimentos no tengan ese gran interrogante, de qué va a pasar en la parte arancelaria para hacer sus negocios.

-¿Cuáles sectores van a salir más afectados?

Lo que he visto es que hay una sensibilidad en algunos sectores, particularmente el agrícola, ya que para nadie es un secreto que los arroceros y los avícolas se van a ver afectados porque ahora van a tener competencia, competencia que no tenían hasta el momento, pero tampoco creo que sean arrasados. Primero, porque se establecieron cupos para el ingreso de ese tipo de productos. En el caso del arroz, por ejemplo, hay un contingente de 79 mil toneladas que puede ingresar con cero arancel y más allá de eso hay un arancel del 80% y una desgravación a 19 años. Entonces creo que tiene tiempo suficiente para adecuarse a esa competencia. Igual acontece en el sector avícola. El temor que se tenía con referencia a los cuartos traseros de pollo, porque en Estados Unidos no se consumían, ha disminuido ya que con la crisis del país del norte ya están empezando a consumir. Para este tipo de producto se estableció un contingente de 27.000 toneladas, ya que lo que supere este tope tendrá un arancel del 164 % y una desgravación a 18 años. Creo que tampoco por esa vía se va crear una situación catastrófica.

-¿Pero hay herramientas para protegerlos?

Tal y como quedó negociado el acuerdo, para esos sectores sensibles se establecieron unas protecciones, que uno esperaría que fueran suficientes para evitar que causen daño. De todas maneras el acuerdo también prevé la existencia de unos extintores o mecanismos de protección que se disparará de manera automática si las importaciones crecen de manera extraordinaria. Tampoco por esa vía podría esperarse daños. Lo que uno tiene que garantizar es que las entidades de control administren los contingentes, establezcan cuidados para que los extintores funcionen en el momento que tengan que funcionar, para evitar esos daños. La preocupación ha sido más que los instrumentos que se diseñaron para proteger, que funcionen y funcionen de manera adecuada.

Se dice que las pymes podrían desaparecer con el acuerdo…

Con relación a las pymes, más que un efecto por el tipo de tamaño de las empresas, yo creo que la sensibilidad está más por el tema sectorial que por el tamaño. Ahora, hay empresas pequeñas en Colombia que no son exportadoras y nunca lo serán en virtud del acuerdo. No todos en Colombia se tienen que convertir en exportadores. Yo lo que he dicho es que las empresas van a tener una mayor competencia y el tema de internacionalización lo que busca es que estas empresas se preparen para enfrentar la competencia.

-¿Qué viene ahora, Corea?

Yo creo que Colombia se ha trazado una estrategia de tiempo atrás de lograr diversificar su acceso a los mercados internacionales, acordándonos que estábamos muy concentrados en Estados Unidos, Venezuela y Ecuador y la crisis de Estados Unidos en el 2008 y la crisis política con Venezuela en el 2009 nos enseñó que ese es un riesgo muy grande. De allí que se trabajó en ver cómo se diversificaban los mercados y uno de los instrumentos ha sido el de los TLC, no debe ser el único, pero ese ha sido la herramienta para acceder en condiciones favorables a estos mercados y el Gobierno lo ha señalado. Nos interesa tener una presencia en Asia, pues cuando a uno le dicen que va ser el motor de la economía del siglo XXI, o que ya lo está siendo y que China va ser el motor del comercio y que uno no tiene una mayor presencia allí, y no está posesionado en Asia, algo está pasando, el por qué no estamos donde tenemos que estar. Creo que la estrategia fue acercarnos a Corea como puerta de acceso a estos mercados asiáticos, pero incluso ahora se planteó la posibilidad de tener un acuerdo con China. Uno no puede renunciar a evaluar. Cierto que hay unos riesgos grandísimos para nuestro aparato manufacturero y que tiene potencialidades para nuestro sector agrícola y agroindustrial, por eso no podemos renunciar a estudiar esta alternativa. Debemos ver como lo hizo Perú o Chile, y aprender de sus experiencias positivas y negativas.

-¿En el tema minero y de hidrocarburos qué va a pasar?

El boom o esta coyuntura positiva que está viviendo el país, que la aproveche de la mejor manera, que siembre esa bonanza, ya que son recursos no renovables que se van a agotar en determinado momento. Lo que hay que ver es cuál es el ahorro que vamos hacer, cuál es la inversión, cómo se va a traducir en un mejor capital físico y humano para el país. Uno tiene que ver esto a la luz de la experiencia de otros países. Colombia ha avanzado en el tema de regalías, de una mejor repartición y esto es fundamental para mejorar la calidad de vida de los colombianos y el desarrollo del país.