Madrid. La Comisión Europea se alineó este miércoles con las proyecciones de la mayoría de los analistas independientes y dejó en entredicho las del gobierno español al proyectar una recesión del 1,4% en 2013 para el país, frente a la caída del 0,5% estimada por el gobierno.

Para justificar tan negativa proyección, la Comisión alude al deterioro en el mercado laboral, el desapalancamiento del sector privado, la consolidación fiscal y unas condiciones de financiación que, en su opinión, siguen siendo difíciles.

En la actualización otoñal de sus proyecciones para el área, la Comisión sí coincidió con el Gobierno español al estimar que la caída de la actividad en el año en curso será inferior a lo proyectado al cifrar la recesión en el 1,4%, una décima por debajo de la proyección oficial.

En su segunda recesión en tres años, la economía española seguirá soportando una elevada tasa de paro. Bruselas prevé que esta escale al 25,1% a finales de este año y al 26,6% en 2013, con una disminución sólo de cinco décimas en 2014, el año en el que se prevé la vuelta al crecimiento, con un alza estimada en el PIB del 0,8%.

El Gobierno español espera que en 2014 la tasa de paro se reduzca hasta el 23,3%.

Aunque valora positivamente la última reforma laboral y considera que ayudará a moderar la subida de los salarios en un contexto de inflación al alza, la Comisión estima que todavía "podría tardarse un tiempo" en ver los efectos de la reforma sobre la creación de empleo.

La Comisión destaca "fuertes avances" en la consolidación fiscal en los primeros ocho meses de 2012 y explica que los recortes de gastos parecen estar en la senda adecuada, pero advierte que la caída de los ingresos, los altos tipos de interés pagados y las crecientes transferencias sociales "prácticamente" se comen las mejoras.

En este contexto, la Comisión espera un déficit del ocho por ciento del PIB a finales de 2012 o del 7% sin contar con la considerada "one-off" capitalización bancaria que no computa a efectos del procedimiento de déficit excesivo.

El compromiso del Gobierno con Bruselas es reducir el gap fiscal al 6,3%.

Para 2013, la Comisión proyecta un déficit del seis por ciento gracias a que las medidas del Gobierno compensarán los efectos del proceso recesivo. En este sentido, Bruselas destaca que las medidas de recorte regionales presentadas suponen una consolidación del uno por ciento del PIB.

Sin embargo, Bruselas ve de nuevo a la economía española desviándose de su objetivo básico en el año de la recuperación (2014) al proyectar un desequilibrio fiscal del 6,4%, en gran parte por el fin del efecto provocado por las recientes reformas.

"A pesar del hecho de que la producción y el empleo previsiblemente pasarán a un débil crecimiento, el déficit previsiblemente se deteriorará al 6,4% del PIB al expirar algunas de las medidas introducidas en 2012", señaló la Comisión.