Bruselas. La Comisión Europea propondrá este miércoles amplios poderes para que los reguladores lidien con los bancos en apuros, un paso encaminado a la unión bancaria que el Banco Central Europeo ha pedido para asegurar el futuro del euro.

Pero la propuesta, que sugiere una mayor coordinación entre países y unos mayores poderes para forzar pérdidas en los tenedores de deuda, es improbable que tenga efecto antes de 2014, demasiado tarde para España, que podría verse forzada a pedir un rescate a la griega si no puede refinanciar a sus bancos.

Incluso a medio plazo existen trabas para la unión bancaria liderada por el presidente del BCE, Mario Draghi - un plan de tres pilares para la monitorización central de bancos, un fondo para controlar a los grandes bancos y una garantía de depósitos paneuropea.

Alemania ha obstaculizado firmar un esquema único europeo que podría ver como soporta el coste de una caída bancaria en otro país, y Reino Unido se resiste a cualquier intento de Bruselas de imponer controles de la UE sobre los servicios financieros, que suponen una décima parte de su economía.

"La energía de todo el mundo debería centrarse ahora en la crisis actual", dijo Nicolas Veron del think tank de Bruselas Bruegel. "No estoy muy seguro de que podamos permitirnos el lujo de pensar en un marco permanente cuando ya hay un incendio", dijo.

Daniel Gros, del Centro para Estudios de Política Europea, dijo que era bueno para todos evitar que se repita el caos que siguió a la caída del banco estadounidense Lehman Brothers, y que se necesitaba actuar.

"Necesitamos decisiones inmediatas", dijo. "Tenemos una crisis en nuestras manos".

El borrador de 156 páginas de la Comisión, a la que tuvo acceso Reuters, sugerirá el dar poderes a los supervisores para forzar pérdidas para los tenedores de bonos de un banco en desgracia, de modo que los contribuyentes no se vean afectados, y establecer lazos más fuertes entre los fondos nacionales de apoyo para bancos transnacionales.

La Comisión espera que unos mayores vínculos entre esquemas individuales a lo largo de la UE allanen el camino para un solo fondo que cierre o salve partes de un banco en apuros, un elemento clave de la visión de Draghi.

La ley introduciría lo que algunos responsables describen como un régimen de insolvencia para bancos en la UE.

También instruiría a los países para prepararse por la caída de un banco, consiguiendo dinero a través de un impuesto anual sobre bancos que se usaría de emergencia para dar préstamos o garantías.

Pero el punto muerto entre el Parlamento Europeo y los Estados miembro de la UE al negociar otro marco propuesto por la Comisión en 2010 para los esquemas de garantías de depósitos ilustra las trabas para la creación de una mayor unión bancaria.

Peter Simon, abogado alemán que encabezó las negociaciones en representación del Parlamento con países para negociar el compromiso en el borrador, criticó a los estados de la UE por querer recortar el importe de los fondos reservados para cubrir una repentina retirada de dinero por parte de los ahorradores.

"Francia, Italia, Reino Unido y Alemania no estaban a favor de crear unos fondos nacionales lo suficientemente grandes para hacer frente incluso a un crash mediano", expresó.

"Propusimos que estos fondos sean equivalentes al 1,5 por ciento de los depósitos garantizados y ellos querían un 0,5 por ciento. Este tipo de protección contra futuras crisis sería falsa. No alcanzaría ni para resolver una crisis en un banco diminuto".

"Había poco apetito para crear fondos paneuropeos", expresó. Existía desconfianza entre los estados para semejante cooperación.

Berlín no tiene prisa. Un documento oficial al que tuvo acceso Reuters dijo que Alemania no espera que Europa tome ninguna decisión final sobre la coordinación de un fortalecimiento de la política económica hasta primavera del próximo año.

Unas medidas más radicales e inmediatas, como la idea de permitir al fondo permanente de rescate, el MEDE de 500.000 millones de euros, a invertir directamente en los bancos parece una perspectiva muy lejana.

Gros, del Centro de Estudios de Política Europea, señaló que sólo una aceleración de la crisis impulsaría a la canciller Angela Merkel a unas medidas más rápidas.

"Si es una lucha lenta, que no afecte visiblemente a la economía alemana, será difícil que lo haga. Tiene que ser tan urgente que haya una cumbre extraordinaria y que vuelva a casa y diga, 'no había alternativa'".