Según el más reciente informe del  Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) de Colombia, “Participación de los grupos en la canasta familiar” (de noviembre de 2012), que mide los ingresos y gastos destinados para suplir las necesidades básicas en los hogares del país, en 2012 los colombianos que ganaban un salario mínimo lo distribuían de la siguiente manera:

*Alimentos $173.077 (29,36%)

*Vivienda $228.549 (38,77%)

*Vestuario $7.722 (1,31%)

*Salud $26.881 (4,56%)

*Transporte $59.244 (10,05%)

*Educación $70.209 (11,91%),

*Diversión $0 (-0,67%),

*Comunicaciones $6.956 (1,18%)

*Otros gastos $20.868 (3,54%).

Sin embargo, casos como el de Sandra Albañil, prestadora del servicio de limpieza para una empresa que le garantiza todas las prestaciones, las cifras no coinciden con su realidad.

“Yo me gastaba mucho más en transporte de lo que me daban en subsidio ($67.800, casi US$39), tenía que completar con otra plata del sueldo”, afirma, y agrega que su propia distribución del dinero sería así: $150 mil (casi US$85)para alimentación, $130 mil (casi US$74) para vivienda, para vestuario no cuenta con presupuesto, para salud $10 mil, para educación $40 mil (casi US$23), para diversión $20 mil (casi US$12), para transporte $100 mil (casi US$57), para comunicaciones $20 mil (casi US$12), y uno de los rubros más importantes para ella, del que no se habla en el informe del Dane: los servicios públicos, para los cuales destina $150 mil (casi US$85).

Una situación similar vive Soraya Guzmán, quien también trabaja en servicios de aseo. Para ella el gasto más importante es el de la salud, debido a que uno de sus hijos padece una parálisis en la mitad de su cuerpo y debe reservar alrededor de $130 mil para medicinas y transportes.

También asegura que el presupuesto para el vestuario es nulo y para la diversión es esporádico, y cuenta que “yo recibo una pensión por el papá de mis hijos, pero si estuviera yo sola trataría de reducir los gastos en alimentos”.

Por su parte, Albañil comenta que a pesar del aumento del salario mínimo, que pasó de $566.700 a $589.500 (cerca de US$332), seguirá ajustando con dificultad su presupuesto. “Es muy difícil. Todos los precios de la canasta familiar incrementan sin que todavía hayamos recibido el primer sueldo del año, y como siempre, seguiremos a lo largo de los meses pensando en cómo hacer rendir la plata”.