Sao Paulo. Las empresas brasileñas deberán apuntar a los mercados de capitales en lugar de los préstamos bancarios tradicionales para obtener gran parte de su financiación a inicios del año próximo, ya que reglas internacionales más estrictas presionan a los prestamistas a reducir sus balances, reveló un estudio.

Los bancos de Brasil deben cumplir para enero del 2019 con los nuevos requerimientos de capitales Basilea III, concebidos después de la crisis financiera del 2008 para obligar a las entidades financieras en todo el mundo a conservar más capital.

El artículo de investigación, elaborado por la unidad de gestión de activos del prestamista privado más grande de Brasil, Itaú Unibanco Holding SA, halló que el endeudamiento corporativo a través de bonos y otros instrumentos de deuda deberá crecer entre 2 y 4,8 veces el nivel actual para el 2022 para satisfacer las necesidades de financiamiento mientras a los bancos se les exige recortar los préstamos pendientes.

Como resultado, es probable que el circulante de deuda corporativa de Brasil aumente a entre 343.000 millones de reales (US$87.670 millones) y 799.000 millones de reales (US$194.637 millones) para el 2022, desde 165.000 millones de reales (US$40.194 millones) en 2018, reveló el estudio.

La situación desafiará a las empresas brasileñas a obtener financiación, ya que los mercados de capitales del país no solo están rezagados respecto de los países desarrollados, sino también de muchos otros mercados emergentes.

"Bajo Basilea III, los bancos recurrirán a préstamos que requieren menos gastos de capital, como hipotecas y crédito respaldado por nómina, llevando a las empresas a buscar más financiamiento en los mercados de capitales", dijo Gerson Knoshi, especialista en cartera de Itaú Asset Management, responsable del estudio.

Además de exigir a los bancos que aumenten su ratio de capital de 4,5% a 7%, el Banco Central de Brasil está obligando a destinar más capital a créditos corporativos. Un préstamo a una gran empresa es casi 2,5 veces más costoso para los bancos en términos de capital que las hipotecas, por ejemplo, de acuerdo con las reglas del ente emisor.

La situación desafiará a las empresas brasileñas a obtener financiación, ya que los mercados de capitales del país no solo están rezagados respecto de los países desarrollados, sino también de muchos otros mercados emergentes. Los mercados internacionales de bonos suelen ser costosos para las firmas de Brasil, que suelen necesitar cubrir deuda en moneda extranjera.

Los bonos y las acciones vendidas por empresas privadas representaron solo el 2% del producto interno bruto de Brasil entre 2013 y 2015, según un estudio de McKinsey, lejos de los niveles de Chile (6%), China (8%) y Filipinas (4%), por ejemplo.

Si las empresas no pueden tomar préstamos a través de los mercados de capitales, la economía podría desacelerarse, según indica el estudio de Itaú. Es probable que los requisitos de Basilea III impulsen las tasas de endeudamiento corporativo si la demanda excede la oferta, agrega la investigación.

Para agravar los desafíos, las fuentes de financiamiento del Gobierno, como el banco estatal de desarrollo BNDES, también redujeron los préstamos debido a los ajustados presupuestos.