Río de Janeiro. El índice de confianza de los industriales brasileños en la economía del país se mantuvo en septiembre en los mismos 46,5 puntos de agosto, con lo que permanece en uno de sus niveles más bajos desde que comenzó a ser medido en 1999, informó la Confederación Nacional de la Industria (CNI).

La confianza de los industriales llegó a caer hasta los 46,4 puntos en julio pasado, su menor nivel histórico, y desde entonces permanece prácticamente estable, según el sondeo que la patronal del sector hizo este mes entre 2.844 empresas afiliadas.

Este es el sexto mes consecutivo en que el indicador permanece por debajo del listón de los 50 puntos, en una escala de entre 0 y 100, es decir, en una área que refleja la desconfianza de los industriales.

El índice de septiembre de este año es de 7,7 puntos porcentuales inferior al del mismo mes de 2013 (54,2 puntos) y 10,7 puntos porcentuales menor al nivel promedio en los últimos quince años (57,2 puntos).

De acuerdo con la CNI, la falta de confianza es generalizada entre todas las empresas, independientemente de su tamaño, ya que el índice es de 46,7 puntos entre las pequeñas, de 45,4 puntos entre las medianas y de 47 puntos entre las grandes compañías.

Según el economista Marcelo Azevedo, coordinador del estudio, la caída de la confianza es resultado del empeoramiento de la percepción de los empresarios sobre las condiciones de la economía de Brasil y de sus propias compañías.

Diferentes indicadores muestran que la producción de la industria brasileña se reducirá este año, lo que los economistas atribuyen a la caída del consumo interno como consecuencia de la inflación, a la reducción de las inversiones, al encarecimiento de los préstamos por el aumento de los intereses y a una fuerte bajada de la demanda de países como Argentina por productos industriales brasileños.

"Lo peor es que sin confianza no hay inversiones y sin inversiones no hay crecimiento de la economía", afirmó Azevedo.

Precisamente la caída de las inversiones fue señalada como una de las causas de la contracción económica del 0,6% sufrida por la economía brasileña en el segundo trimestre, en comparación con el primero.

Tras acumular dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo, la economía brasileña se encuentra técnicamente en recesión.

Los analistas del mercado financiero proyectan para este año un crecimiento del 0,33%, muy por debajo del 1,8% previsto por el Gobierno, aunque el propio Ministerio de Hacienda admitió que revisará a la baja sus cálculos.

La proyección de los economistas coincide con la divulgada la víspera por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que rebajó su previsión para el crecimiento de Brasil este año hasta el 0,30%.