El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) inició el año con el pie izquierdo. Comparada con el mes anterior la confianza de los consumidores descendió 3.1%, con lo que, además de hilar dos meses de contracción, alcanzó la caída más importante desde enero de 2017, cuando el sentimiento de confianza fue seriamente afectado por el “gasolinazo”.

Las expectativas de los hogares sobre el desempeño económico del país durante el próximo año es lo que más les preocupa. Respecto al mes anterior este renglón cayó 2.4% en cifras ajustadas por estacionalidad.

Los datos publicados por el Inegi señalan que este rubro ha acumulado en enero cinco meses a la baja, observando también la baja mensual más significativa desde enero del año pasado.

Alejandro Cervantes, economista senior de Banorte, expuso que el deterioro en la confianza del consumidor en enero responde a la trayectoria ascendente que la inflación mantuvo al arrancar el año, lo que ha impacto sus decisiones de compra.

En suma, cuatro de los cinco elementos que conforman al ICC reportaron pérdidas mensuales. La situación actual de la economía nacional se apostó como el segundo factor que más lastró la confianza de los consumidores, al caer 2.2% desde diciembre y con lo que logra apuntar dos meses con variaciones negativas.

Sólo la evaluación sobre la situación económica actual del hogar, comparada con la que tenían hace un año, reportó un aumento marginal de 0.3% mes con mes.

Futuro pesimista. Además de los cinco componentes del ICC, se agrega la medición de otros 10 indicadores; que aunque no se utilizan para estimar el indicador, sirven para medir el pulso de la confianza de los consumidores. Al interior de este grupo destacan los descensos sobre todo en los índices que capturan las perspectivas a futuro de los hogares.

Las posibilidades económicas que los consumidores declaran tener para salir de vacaciones en los próximos 12 meses son el elementos más afectado de la muestra, al perder 11.3% respecto a diciembre de 2017.

Otro de los renglones que más se debilitó fueron las expectativas sobre el comportamiento de la inflación en el próximo año, las cuales se deterioraron 8.9% mes con mes, apuntando la disminución más pronunciada en un año.

Con este panorama la evaluación de sus posibilidades para ahorrar dentro los siguientes 12 meses y para adquirir o remodelar una vivienda en los próximos dos años se redujeron 4.4 y 4.5%, respectivamente.

Para Cervantes, el ICC seguirá reportando una tendencia a la baja en los meses siguientes, dado que la inflación se mantendrá en niveles altos, además de que se espera volatilidad para el tipo de cambio en el marco de las negociaciones del TLCAN. “Hacia delante, es probable que la confianza del consumidor también refleje la incertidumbre política en torno al proceso electoral que se llevará a cabo este año”, dijo.