Washington/ Nueva York. La confianza del consumidor estadounidense se derrumbó en los primeros días de este mes a su peor nivel desde 1980, pese a que las ventas minoristas registraron su mayor alza en tres meses en julio, mostraron este viernes dos dispares datos económicos.

La confianza del consumidor bajó a un mínimo en más de tres décadas al combinarse el temor a un estancamiento de la mayor economía del mundo con una frustración sobre las políticas del gobierno de Barack Obama.

El índice de confianza del consumidor elaborado por Thomson Reuters y la Universidad de Michigan bajó a 54,9 puntos en la lectura preliminar de agosto desde una cifra final de 63,7 en julio. La caída superó ampliamente la baja a 63,0 puntos que habían proyectado los analistas consultados por Reuters.

El alto desempleo, el estancamiento de los salarios y el debate sobre el límite de la deuda golpearon la confianza de los consumidores estadounidenses, que fueron sondeados antes de que el viernes pasado Standard & Poor's rebajara la calificación crediticia del país.

"Nunca antes en la historia del sondeo tantos consumidores habían mencionado espontáneamente aspectos negativos sobre el rol del gobierno", dijo en un comunicado el director del sondeo, Richard Curtin.

"Esto es más que un simple reconocimiento de que las tradicionales herramientas monetarias y fiscales ya se han usado, es una toma de conciencia de que el gobierno es incapaz o no tiene voluntad de actuar", agregó.

Los planes para comprar bienes duraderos, como vehículos, bajaron en los primeros días de agosto y regresaron a los mínimos vistos durante la última recesión.

Un 75% anticipa malos tiempos para la economía, solo por debajo del récord de un 82% de 1980.

Las acciones cayeron tras el dato, borrando las ganancias que habían acumulado con la cifra de ventas minoristas, mientras que los precios de los bonos del Tesoro ampliaron su avance al crecer la aversión al riesgo.

Ventas minoristas suben

Pese al deterioro de la confianza, un informe del Departamento de Comercio mostró que las ventas minoristas anotaron en julio su mayor avance desde marzo, mitigando los temores de que la mayor economía del mundo pueda estar regresando a una recesión.

Las ventas subieron un 0,5%, en línea con las previsiones de analistas y luego de una revisión al alza a un 0,3% en junio.

El gasto del consumidor representa dos tercios de la actividad económica estadounidense y los datos del Departamento de Comercio indican que el tercer trimestre tuvo un inicio decente.

Si se excluyen autos, las ventas se incrementaron un 0,5%, muy por encima del pronóstico de analistas de un avance del 0,2%. Las cifras fueron apoyadas por un salto del 1,6% en las ventas de gasolineras, reflejando en parte el mayor costo del combustible.

"Cuando se ven los datos que han salido, realmente es una mezcla confusa, pero esto demuestra que la economía no está tambaleando", dijo Rudy Narvas, economista de Societe Generale en Nueva York.

El crecimiento de la economía de Estados Unidos fue anémico en el primer semestre del año y el desempleo se mantuvo alto, generando preocupaciones de que la recuperación podría debilitarse nuevamente y desatando especulaciones de que la Reserva Federal podría tener que recurrir a un alivio monetario adicional.

Las ventas minoristas excluyendo autos, gasolina y materiales para la construcción subieron un 0,4%. Las tiendas de artículos deportivos y por departamento se llevaron la peor parte en el informe, con las ventas que cayeron un 1,5% y un 0,8%, respectivamente.

Un mes de avance en el gasto minorista fue insuficiente para calmar las preocupaciones de que Estados Unidos carece del impulso necesario para crear nuevos empleos, particularmente dado que la Casa Blanca está centrada en un programa de recorte de gastos en lugar de hacer más por fortalecer la inversión y la contratación de personal.

En un reflejo de la incertidumbre, los mercados financieros han mostrado altibajos esta semana, dado que los inversionistas han debido alternar sus pensamientos entre la búsqueda de oportunidades entre los golpeados precios de las acciones y los temores a que el mercado esté al borde de una nueva caída.

El empeoramiento de la crisis de deuda de Europa, que ahora se ha salido de la llamada periferia y afecta directamente a Francia, ha elevado el costo del crédito interbancario en los mercado de dinero, elevando el espectro de un regreso a la restricción crediticia de fines del 2008.

Los economistas destacaron que fines de julio y principios de agosto fue un periodo de turbulencia extrema para Estados Unidos, cuando el país enfrentó un estancamiento político que lo colocó al borde del incumplimiento del pago de deuda y que llevó a una histórica rebaja de la calificación crediticia estadounidense de AAA por parte de la agencia Standard & Poor's.