Washington. Tras meses de áspera discordia, legisladores republicanos y demócratas votarán este lunes un acuerdo apoyado por la Casa Blanca para elevar el techo de endeudamiento de Estados Unidos, que de ser aprobado permitiría evitar una moratoria sin precedente.

El Senado dominado por los demócratas aprobaría el pacto que eleva el techo de deuda y recorta unos US$2,5 billones de del déficit en los próximos 10 años.

Pero éste podría enfrentar una mayor oposición en la Cámara de Representantes, donde tanto los partidarios del movimiento conservador Tea Party y legisladores liberales han expresado su descontento con el acuerdo.

Aunque el pacto llega justo a tiempo para evitar una catastrófica moratoria, Washington y los inversores vigilarán de cerca para ver si convence a las agencias crediticias respecto a que Estados Unidos mantenga su codiciada calificación crediticia.

Standard & Poor's ha asumido la posición más dura entre las agencias con sus advertencias de posibles rebajas si Estados Unidos no logra alcanzar un programa de reducción de déficit viable a largo plazo.

Todas las miradas se concentrarán en la agencia esta semana cuando revise el acuerda y decida qué hacer.

La mayor economía del mundo ya ha sido afectada por las disputas partidistas que aplazaron la acción sobre el techo de deuda hasta último minuto.

La disfunción en Washington podría pesar en la evaluación de S&P.

Una baja en la calificación de Washington socavaría la confianza en la solvencia del país, atrofiando las posibilidades de recuperación económica y enviando ondas negativas a través del sistema financiero internacional, donde los bonos estadounidenses tiene enorme peso.

Los mercados financieros en Asia mostraron señales de alivio luego del anuncio del acuerdo, con las acciones y el dólar trepando y el oro retrocediendo.

Pero los inversores aún están cautos porque el acuerdo aún debe ser aprobado y ante la posibilidad de una rebaja.

"Una rebaja aún es un riesgo significativo en los próximos meses y el resto del 2011", dijo Anthony Valeri, estratega de operaciones de renta fija en LPL Financial.

"Las agencias calificadoras podrían considerar que este plan no hace suficiente para reducir el déficit y que persiste cierto riesgo para implementar las distintas fases de este acuerdo preliminar", agregó.

"Hagan lo correcto". El plan involucra un proceso de dos pasos para reducir el déficit estadounidense. La primera fase llama a efectuar unos US$900.000 millones en recortes de gasto durante la próxima década y los siguientes US$1,5 billones en ahorros deben ser identificados por una comisión especial del Congreso.

El Capitolio debe actuar para el 23 de diciembre del 2011, según establece el acuerdo.

Los republicanos habían insistido en profundos recortes de gasto antes de que consideraran elevar el límite de toma de préstamos de US$14,3 billones, convirtiendo un asunto legislativo normalmente rutinario en un peligroso juego de apuesta política.

Luego de semanas de estancamiento y con el resultado final dependiendo del apoyo de legisladores recalcitrantes, Obama presionó al Congreso para que apruebe el acuerdo.

"Quiero instar a los miembros de ambos partidos a que hagan lo correcto y apoyen este acuerdo con sus votos durante los próximos días", dijo Obama en un discurso televisado desde la Casa Blanca el domingo por la noche.

Pero Obama, al igual que los líderes en el Congreso, hizo notar que este no era el acuerdo que habría preferido, sino que se trata de un compromiso.

Muchos en el movimiento conservador Tea Party, que ayudó a los republicanos a ganar poder en las elecciones legislativas del año pasado y se opone a cualquier alza en el límite de deuda, criticaron el acuerdo.

El fundador del Tea Party Nation, Judson Phillips, calificó el acuerdo como "Una victoria total para los liberales" y dijo que los recortes de gastos son "una broma".

Pero pese a esa oposición y a una respuesta apagada de la líder de los demócratas en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, quien es crucial para entregar suficientes votos para contrarrestar las deserciones republicanas, expertos prevén que el acuerdo será aprobado en ambas cámaras.