Washington. Legisladores estadounidenses estaban el domingo más cerca alcanzar un acuerdo para reducir el gasto del gobierno en US$3 billones, lo que permitiría elevar el límite de endeudamiento y garantizar a los mercados que el país eludirá un catastrófico incumplimiento de pagos.

La posibilidad de un acuerdo aparece a dos días del fin de un plazo para aumentar el límite de endeudamiento de Estados Unidos, que establece un tope en la cantidad de dinero que el gobierno puede pedir prestado para pagar sus cuentas.

"Estamos muy cerca", dijo el líder de la minoría del Senado, el republicano Mitch McConnell, quien tiene un rol crucial en las negociaciones sobre el techo de endeudamiento.

Los demócratas eran más cautos sobre la posibilidad de un acuerdo, que los republicanos dicen que puede reducir el déficit fiscal en US$3 billones en una década, pero que forzará a los demócratas a aceptar fuertes recortes del gasto público sin el incremento de impuestos que deseaban.

"Aún no llegamos a ese punto", dijo el líder de la mayoría demócrata del Senado, Harry Reid, sobre el acuerdo.
Un alto asesor de la Casa Blanca, David Plouffe, dijo que había un consenso general para reducir el déficit de Estados Unidos en dos etapas. Es la primera vez que la Casa Blanca admite que ambas partes están cerca de conseguir un pacto.

La propuesta de ahorros por US$3 billones puede calmar a los mercados financieros, pero parece insuficiente para evitar un rebaja de la calificación crediticia máxima de Estados Unidos: AAA en la escala de Standard & Poor's.

La agencia de calificación de crédito reiteró la semana pasada que una reducción del déficit de 4 billones de dólares sería un "pago inicial bueno" para mostrar que Washington está poniendo sus finanzas en orden.

Funcionarios británicos y japoneses advirtieron de las desastrosas consecuencias para la economía mundial si las negociaciones de última hora no consiguen un resultado que eleve el límite de deuda.

Gobiernos de todo el mundo temen que, dado el rol clave del dólar estadounidense en los sistemas de negociación y en la banca, haya una grave inestabilidad si no se vislumbra la posibilidad de un acuerdo cuando los mercados asiáticos abran el lunes.

Camino difícil. Incluso si ambas partes llegan a un acuerdo, aún queda un largo camino por recorrer. Quienes apoyan un convenio tendrán que andar con cuidado para obtener el apoyo del Senado controlado por los demócratas y de la Cámara de Representantes presidida por los republicanos.

El presidente de la Cámara, John Boehner, el principal político republicano, dijo a sus colegas de partido que las conversaciones avanzan por buen camino "pero quedan importantes asuntos pendientes".

Boehner enfrenta presiones para complacer a los legisladores alineados al movimiento conservador 'Tea Party' en su tolda política.

Ante un inminente acuerdo bipartidista, fracasó una votación en el Senado sobre un plan alternativo de los demócratas impulsado por Reid. El rechazo al plan fue otro paso de procedimiento para despejar el camino a una iniciativa que pueda concitar el respaldo de ambos grupos.

El plan que se estudia considera un proceso en dos etapas para reducir el déficit en cerca de US$2,8 billones a lo largo de 10 años. Un primer recorte de US$1 billón ya ha sido mayormente consensuado por los legisladores.

Bajo el plan descrito por asesores del Congreso, un comité especial designado por el Congreso recomendará reducciones de déficit por otros US$1,8 billones  y las medidas serán tomadas de forma automática si las cámaras legislativas no logran aprobarlas.

Un acuerdo terminaría con semanas de estancamiento político que dejaron a la mayor economía mundial al borde de una cesación de pagos sin precedentes.

El senador Charles Schumer, un demócrata, declaró a la cadena CNN: "El default es una posibilidad cada vez menor porque los líderes están negociando, y negociando de forma constructiva".

"Existe un camino". "Tenemos que resolver esto. Obviamente hoy es un día crítico. Tenemos que generar la confianza de que existe un camino" para reducir el déficit, manifestó Plouffe.

Una moratoria de pagos estadounidense hundiría en la turbulencia a los mercados financieros y economías de todo el mundo. Esta semana, los mercados estadounidenses afrontaron sus peores pérdidas en un año y el dólar cayó de forma alarmante.

Japón, el segundo mayor tenedor deuda estadounidense, estaba cada vez más preocupado por la posibilidad de que Washington no cumpla con el plazo para un acuerdo, dijeron fuentes cercanas a la política fiscal nipona.

La cercanía de un acuerdo el domingo pareció responder a demandas clave de ambas partes en el escenario político estadounidense.

El plan no contendría alzas de impuestos, tal como lo desean los republicanos, y extendería el límite de deuda hasta el año electoral del 2012, tal como espera el presidente Barack Obama.

Consultado por la cadena CNN, McConnell declaró que las negociaciones estaban "muy cerca" de llegar a terreno común. "Creo que tenemos una oportunidad de lograrlo", declaró optimista.

Pero al depender sólo de los recortes de gasto, Obama y sus socios demócratas podrían afrontar cuestionamientos sobre si cedieron demasiado terreno a los republicanos y respecto a cómo protegerán los masivos y populares programas sociales.