Washington. Los legisladores demócratas y republicanos de Estados Unidos buscan presentar este martes una dramática muestra de respaldo a un "supercomité" del Congreso que lucha contra el reloj para acordar un plan de reducción del déficit.

Pero debido a la amenaza de lluvia, el evento no será tan atractivo visualmente como ellos habían esperado.

En lugar de reunirse en las escalinatas del Capitolio, hasta 150 miembros del Congreso realizarán una conferencia de prensa en el interior del edificio para expresar su solidaridad con el comité.

"Han habido muchas especulaciones sobre que el supercomité fracasará. Nosotros mostraremos que queremos que tengan éxito", dijo un asesor republicano de alto rango a Reuters.

Un grupo bipartidista de legisladores de ambas cámaras realizó una conferencia de prensa, incluido el representante demócrata Steny Hoyer de Maryland; el senador republicano Saxby Chambliss de Georgia; el senador demócrata Mark Warner de Virginia y el representante republicano Mike Simpson de Idaho.

Los legisladores invitados al acto representan a cerca de la mitad del Senado de 100 miembros, controlado por los demócratas, y a cerca de un cuarto de la Cámara de Representantes de 435 miembros, dominada por los republicanos.

Es posible que el evento atraiga la atención de la mayoría de los medios de comunicación.

Pero no está claro qué impacto tendrá entre los miembros del comité, que están luchando a puertas cerradas para superar profundas diferencias ideológicas sobre alzas de impuestos y recortes a los programas de salud y pensiones operados por el gobierno.

El supercomité enfrenta un plazo límite establecido para el 23 de noviembre, para el que ahora sólo faltan nueve días, para acordar el recorte del déficit estadounidense en al menos US$1.200 millones en un período de 10 años.

Su éxito enviaría una fuerte señal a las agencias calificadoras y a los inversores globales de que Estados Unidos está adoptando medidas creíbles para aliviar su carga de deuda. Un fracaso desencadenaría recortes de gastos automáticos que ascenderían a US$1.200 billones y que afectarían al gasto doméstico y de defensa.