Buenos Aires. A medida que los gobiernos de Estados Unidos y Europa abordan reformas financieras tras la crisis mundial de 2008, Argentina se embarca en planes para reestructurar su propio sistema financiero.

Pero mientras las autoridades estadounidenses y europeas intentan impedir que sectores financieros excesivamente influyentes causen otro colapso, las de Argentina enfrentan un desafío diferente.

El sistema financiero de Argentina es pequeño en comparación y tiene un efecto relativamente menor sobre el crecimiento económico.

De modo que, si bien los argentinos quieren evitar una crisis, también desean impulsar el papel del sistema para fomentar el desarrollo económico y empresarial.

Carlos Heller, presidente de la cooperativa bancaria Banco Creditcoop, señaló en una reciente entrevista que el sistema financiero es muy pequeño y que, si bien ello es una fortaleza cuando hay una crisis porque la economía enfrenta menos riesgo, representa una debilidad en términos de crear crecimiento económico.

El volumen total de créditos bancarios es de 12% del producto interno bruto, en comparación con 50% de Brasil, 80% de Chile y 200% de Estados Unidos, de acuerdo con un informe reciente de Deloitte & Touche.

Crisis recurrentes y brotes de hiperinflación han afectado en las últimas décadas a los bancos, lo que los lleva a ser mucho más conservadores que en otros países.

Reforma. Heller, quien además es diputado, es autor de un proyecto de ley que reformaría al sistema y lo redefiniría como servicio público. El mes próximo, el Congreso probablemente realizará audiencias sobre ésta y otras propuestas.

Cuando esto ocurra, el debate posiblemente se centrará en dos o tres proyectos de ley, de acuerdo con el legislador Jorge Triaca, del partido Pro y autor de uno de esas iniciativas.

El proyecto de Heller ya creó controversia y una fuerte oposición de los bancos, ya que los obligaría a ofrecer créditos equivalentes al 40% de sus carteras a pequeñas y medianas empresas, microproyectos y personas, dijo Heller.

El proyecto limitaría la participación de mercado de cada banco al 8% y pondría un techo a las tasas de interés sobre créditos personales bajo 100.000 pesos (US$25.400). También prohibiría a los bancos cobrar más del 5% sobre la tasa de interés promedio para ese tipo de crédito.

Heller dijo que estas disposiciones buscan evitar excesos y añadió que el proyecto es necesario para garantizar el crédito a las personas y pequeñas empresas que más lo necesitan.

Sin embargo, representantes de los bancos dicen que, si bien el proyecto es bien intencionado, sería desastroso.

Un ejecutivo bancario, que solicitó mantener el anonimato, dijo que el proyecto coloca a todos los bancos en la misma categoría. El ejecutivo señaló que algunos bancos se especializan en créditos a pequeñas empresas mientras que otros se enfocan en el mercado corporativo, y añadió que no se puede tratar a todos los bancos de la misma manera.