Sala de Inversión. Aunque son pocas las empresas que se dedican a negociar con futuros, inversores de la talla de George Soros han amasado fortunas negociando con ellos.

Este es un mercado variado y emocionante que le permitirá operar con contratos desde maíz y trigo hasta tipos de interés e índices bursátiles. No va a estar sujeto a un único sector de la economía global o a períodos de solidez económica. Así, puede ganar dinero no sólo cuando los precios suben, sino, también, cuando bajan.

Un contrato de futuros es un contrato entre un comprador y un vendedor en virtud del cual el segundo acepta entregar una materia prima/instrumento subyacente al primero en una fecha específica a un precio específico.

Entre ambas partes crean contratos de futuros. Al principio, puede que le resulte raro, si está habituado a negociar con valores emitidos por compañías que determinan el número de acciones disponibles.

Los futuros son ligeramente diferentes a la renta variable, ya que mientras el número de papeles del que puede disponerse es limitado, la cantidad de contratos de futuros que puede comprar es infinita siempre que haya dos que tengan ganas de operarlos.

Futuros y CFD. Los futuros son similares a los CFD (contratos por la diferencia) porque cada uno tiene su origen en la unión de comprador y vendedor para crearlo. Los mercados de futuros rastrean todos los contratos que se crean y clasifican el resultado como “volumen”.

Este último dice cuántos se han creado para cada materia prima disponible durante cada período de negociación. Por ejemplo, si observara el del crudo para enero de 2013 y viera un volumen de 90.000, sabrá que se han creado esa cantidad para el contrato que vence en esa fecha.

El volumen puede proporcionarle mucha información sobre qué está pasando con un contrato y sobre cuánta gente lo opera, pero no le ofrece una imagen global ya que esto no siempre tiene su origen en operadores que abren nuevas negociaciones. Una parte se genera por quienes están inmersos en una transacción y tienen voluntad de salir.

Estos tienen que crear un nuevo contrato con vistas a compensar la posición anterior. Por ejemplo, imagine que son cuatro los participantes de este escenario: Comprador A, Vendedor A, Comprador B y Vendedor B.

El Comprador A desea adquirir 10 contratos de futuros de crudo para enero de 2013. Para ello, necesita encontrar a alguien que quiera venderlos. Y así ocurre, ya que el Vendedor A quiere hacerlo y entrar en la negociación. Ambos se ponen de acuerdo y los crean para que exista una correspondencia entre ambos.

El Comprador A tiene voluntad de salir de esta negociación de crudo porque ya ha obtenido un beneficio considerable. Para eso, no se dirige al Vendedor A y le comenta que quiere hacerlo, sino resultaría tedioso y complicado y puede que no quiera recomprarlos.

Para salir, el Comprador A tiene que crear nuevos contratos que compensen los actuales. Puesto los adquirió para entrar en la negociación, ahora debe venderlos. Dicho de otro modo, debe convertirse en el Vendedor B.

Este desea deshacerse de 10 contratos de futuros de crudo para enero de 2013 para lo que necesita encontrar a alguien que quiera comprárselos. Y así ocurre, ya que el Comprador B desea hacerlo. Se ponen de acuerdo y los crean para que exista una correspondencia entre ambos.

En este punto, el Comprador A puede compensar sus contratos consigo mismo por equivalencia. Con ello, sale completamente de la negociación. Esto le permite que el Vendedor A y al Comprador B coincidan en una negociación activa.

En la primera operación, crearon 10 nuevos contratos y, en la segunda, otros 10 más. Con todo ello, el volumen se habría duplicado, y en consecuencia el volumen total sería de 20.

Pero, tal y como hemos mencionado con anterioridad, el volumen no narra la historia completa, ya que el Comprador A ha compensado sus posiciones y, por lo tanto, sólo quedan 10 contratos en juego.

El “interés abierto” designa el número de contratos vivos existentes e informa la cantidad que se han creado y que aún no han sido liquidados o compensados. En su faceta de operador de futuros, desea saber no sólo cuántos nuevos hay, sino, también, la cantidad que siguen existiendo.

Un volumen y un interés abierto elevado son muestras de buena liquidez en el mercado, con lo que debería resultarle muy sencillo entrar y salir con rapidez de sus propias negociaciones a un buen precio y viceversa.

Precio comprador y vendedor. Los contratos de futuros cotizan a dos precios: comprador y vendedor. El primero es aquel al que se los pueden vender y el otro es al que se los puede comprar. El comprador siempre es inferior al vendedor, y a la distancia entre ambos se la denomina margen o spread.

Cuando un contrato tiene un volumen bajo, esta brecha será bastante amplia y viceversa. En su faceta de operador de futuros, deseará que sea lo más chica posible.