Standard and Poor’s prevé que el Producto Interno Bruto (PIB) real de México aumentará este año 2,5% y 3,1% en 2016, “crecimiento todavía modesto que refleja el repunte de la economía estadunidense y un sostenido aumento en la inversión”.

Destaca que las calificaciones de México de BBB+ con perspectiva estable para deuda en moneda extranjera, y de A con perspectiva estable, para pasivos en moneda local “reflejan su historial de políticas fiscales y monetarias que han contribuido a que el país mantenga bajos niveles de déficit gubernamental e inflación, así como moderados niveles de deuda fiscal y externa”. Sin embargo, advierte que “la históricamente limitada flexibilidad fiscal y el bajo crecimiento del PIB son debilidades crediticias”.


Retos

Expresó que podrían subir la nota a México con una implementación efectiva de las reformas recientes, más rápida de lo esperado, que fortalece rápidamente el crecimiento y el perfil fiscal del país.

“Por el contrario, no lograr la implementación efectiva de las reformas en los próximos años podría contribuir a un bajo crecimiento y al debilitamiento de la confianza de los inversionistas”, abunda.

“La incapacidad de reducir gradualmente la dependencia de los ingresos petroleros, los cuales son muy volátiles, en combinación con cambios inesperados en las políticas fiscales, podría incrementar la vulnerabilidad de las finanzas públicas a los shocks adversos”, indica.

Por otra parte, la calificadora rrfiere que el crecimiento menor a lo esperado del PIB, la recurrencia de eventos de violencia y los casos recientes de corrupción que afectan el círculo cercano del Presidente han dañado sus niveles de aprobación.

Sin embargo, no espera que este descenso en la popularidad del gobierno se traduzca en un riesgo importante para el destino de la agenda de las reformas.

Apertura

“En nuestra opinión, la apertura del sector de hidrocarburos al sector privado atraerá inversiones significativas para todo el sector de energía en el mediano plazo”, estima la calificadora.

La incursión en el vasto potencial petrolero de México deberá impulsar la inversión y el crecimiento de la economía.

Asimismo, considera que los efectos tangibles de estas inversiones en la actividad económica estarán por verse en varios años.

No prevé que la baja del petróleo frene la inversión en las primeras licitaciones de 2015 ya que todas se relacionan con la explotación convencional de campos.

“El costo promedio de producción de Pemex es de cerca de 22 dólares por barril —o de 33 dólares si se consideran los pasivos por pensiones— y, por consiguiente, estas inversiones siguen siendo rentables incluso con precios del petróleo cerca de 60 dólares por barril”, expresa.