En el Perú es común que luego de conocerse los resultados finales de las elecciones presidenciales se genere una inmediata expectativa, casi por default, sobre otro nombramiento: el del titular del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). El último proceso electoral, donde el ganador resultó ser el economista Pedro Pablo Kuczynski, no fue la excepción. Incluso antes de conocerse los nombres del jefe y de los integrantes del gabinete ministerial, Alfredo Thorne, jefe del plan económico de PPK, fue confirmado como ministro de Economía y Finanzas.

A diferencia de varios de los responsables de la cartera de economía que ha tenido el Poder Ejecutivo en los últimos años, Thorne pasó casi treinta años de su vida viviendo y trabajando en el extranjero. Él, como miles de peruanos, dejó el país en los ochenta debido a la crisis económica del primer gobierno de Alan García. “A mi generación le tocó una década difícil. Salí para un puesto en el Banco Mundial, donde entré al programa Young Professional Program, que era muy prestigioso. Pensé que era una buena opción tener esa experiencia internacional. Sin embargo, una vez que estás fuera, la dinámica te va absorbiendo. Pero siempre quise regresar al país”, dice.

Además de haber trabajado ocho años en el Banco Mundial –donde llegó a ser economista senior para México–, su recorrido profesional también incluye el cargo de director general de análisis para América Latina en JP Morgan Chase Bank y director general de Banca de Inversión y Análisis del Grupo Financiero Banorte-Ixe, uno de los bancos más importantes de México. En 2011 decidió volver al Perú y abrir su propia firma de asesoría económica, Thorne Asociados. Desde hace diez meses es el brazo económico del electo presidente peruano.

-Ingresar al sector público puede ser un trance difícil para alguien que viene del sector privado.

-Vengo de una empresa privada, pero que hace análisis económico y asesoría financiera. Gran parte de los proyectos que hemos trabajado, si bien han sido privados, han tenido una relación estrecha con el sector público. En la parte de análisis económico hemos tenido muy buena relación con el gobierno. El exministro Alonso Segura nos llamaba a sus reuniones con otras empresas consultoras, aunque Thorne Asociados es una empresa de asesoría. Además, en mi vida, de una y otra manera, he estado en el sector privado, pero vinculado al quehacer público.

-¿Qué pasará con su empresa de asesoría una vez que asuma el cargo?

-Estamos suspendiendo todos los contratos de la empresa durante este periodo. No vamos a arriesgarnos a tener conflictos de interés con mi función pública. Tampoco vamos a transferir acciones de nadie. Simplemente la empresa no va a tener actividad.

-Usted ha manifestado que la suya ‘es una propuesta de cambio’. ¿En qué consiste ese cambio?

-Va por muchos lados. Es un cambio en el tratamiento de las inversiones, en la simplificación tributaria. El ministro tiene que ser una persona que acompañe a la gente, que esté cerca de ella. Debe ser una persona sumamente orientada a generar bienestar al país y que este llegue al peruano de a pie.

-¿El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) tiene demasiado poder y somete en exceso a otros ministerios, como señalan algunos analistas?

-No creo que el MEF tenga demasiado poder, sino que maneja el presupuesto. En ese sentido es uno de los pocos ministerios de corte transversal. Lo que sucede, en mi opinión, es que está muy orientado al control presupuestal y no a la generación de valor y bienestar. Pienso que esta dicotomía entre estabilidad fiscal y crecimiento es falsa. Tenemos que hacer que el manejo presupuestal sea incremental y que el objetivo central sea generar bienestar para toda la población. Eso no quiere decir que vamos a relajar nuestra postura fiscal, pero sí hay que asignar correctamente el presupuesto.

-¿Qué evaluación haría del gobierno que se va en materia económica?

-No es correcto de nuestra parte hacer evaluaciones. Ya sabrán los historiadores cómo califican a los distintos ministros que tuvo esta gestión. Nuestros planes son muy distintos a los de este gobierno, a los del gobierno de Alan García y, probablemente, también a los del gobierno de Alejandro Toledo. Además, no nos toca un contexto similar al que tuvieron las tres últimas gestiones.

-Hablando del gobierno que se va, una de sus principales iniciativas fue la diversificación productiva. ¿Continuará con ella?

-Sí, pero no sé si la palabra correcta sea diversificación productiva. A mí me gusta pensar más en flexibilidad productiva. Históricamente, los ciclos económicos peruanos están muy atados a los externos. Por ello requerimos fuentes de crecimiento que, cuando los ciclos internacionales no sean favorables, permitan expandirnos. ¿Cuáles son? El turismo, la agricultura, la industria, la reforestación. Son sectores que no se han empujado desde la política pública y que están presentes en nuestro plan de gobierno.

-El gobierno anterior también se caracterizó por la creación de varios programas sociales. ¿Van a mantenerlos?

-Eso dependerá de quién asuma el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis). Me imagino que una buena parte los mantendremos. Sin embargo, quien entre al Midis va a tener objetivos muy claros, y PPK los planteó el año pasado: reducir la pobreza a 10% y la extrema pobreza a 0%.

Palanca económica

-El nuevo gobierno ha propuesto implementar un régimen tributario especial –de bajos impuestos– para las pequeñas empresas, con el objetivo de facilitar su formalización. ¿Por qué esperan que su propuesta funcione, si otra medida, como la Ley Mype, que se enfocó en el ámbito laboral, no tuvo grandes efectos?

-Esa es una de las políticas que hemos planteado y es a la que la gente se le ha quedado más en la cabeza. La informalidad debe atacarse en tres campos. El primero son los incentivos para hacerse formal. Ahí el instrumento más poderoso que tiene el gobierno son los impuestos. El segundo son los beneficios de ser formal, en donde están los servicios públicos. Al informal hay que alertarlo de los beneficios de ser formal, como salud, carreteras, seguridad interna, etc. Esos beneficios deben estar claros. Finalmente, debemos asegurarnos de que no haya un sesgo antiformalidad. Hay que pensar que cada política económica que adopte el gobierno en diferentes sectores puede tener un sesgo pro o en contra de la formalidad. Tenemos que asegurarnos de que estas sean pro. En lo que refiere al tema tributario, un estudio del Banco Mundial indicó que el sistema tributario dirigido a la pequeña y mediana empresa no tiene un mecanismo que permita el tránsito hacia la gran empresa. Es decir, con el régimen de pequeña empresa esta se queda atracada en esa condición. Hoy gran parte de las pequeñas y medianas empresas mueren porque chocan con esa barrera que es el alto costo que tiene la formalización. [En ese sentido], buscamos bajar los costos para las pequeñas y que, conforme vayan creciendo, paguen más impuestos. Es decir, que los menores impuestos sean para las pequeñas, un poco más para las medianas y el régimen normal para la gran empresa.

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-Muchos economistas locales han mencionado la importancia de flexibilizar el mercado laboral. ¿Tomarán alguna medida en ese tema?

-Pedro Pablo Kuczynski va a honrar todos los beneficios de los trabajadores. Por eso estamos trabajando en mejorar la calidad de los servicios (salud, educación, etc.). Lo que hacía la Ley ‘Pulpín’ era recortar los beneficios de los trabajadores y no estamos de acuerdo con eso. Para nosotros la principal reforma laboral es la formalización. Si logramos que 25% de la población económicamente activa (PEA) que hoy no tiene beneficios sociales los consiga [al final del gobierno], esa sería la reforma más importante. Hay que reconocer que la fuerza laboral hoy en día es una élite (75% de la PEA es informal). La gran masa de trabajadores no tiene pensión, tampoco servicios de salud y educación, y reciben servicios públicos de baja calidad. Nuestra propuesta es muy clara: hay que mejorar la calidad de esos servicios, que es la otra parte de la formalización.

-¿Cómo cerrará la economía peruana este año?

-En 2016 se puede terminar en un rango de entre 3,5% y 4% de crecimiento económico. Ojalá nos acerquemos un poco más al 4%. Para nosotros es un año de transición. En 2017 fácilmente se puede crecer 4,5%. Y en 2018 vamos a honrar nuestra meta, que es 5%. De ahí en adelante ya veremos. Lo más importante para nosotros no son los sobresaltos en el crecimiento, sino la estabilidad. Queremos garantizarle a la población un crecimiento sostenible y que gran parte de los beneficios que este genera pueda llegar a ella.

-Mucha de la inversión pública no ejecutada está en manos de autoridades como los gobiernos regionales y las municipalidades. ¿Qué harán para destrabar esa inversión y mejorar su calidad?

-Sobre las inversiones, tenemos dos planes muy concretos. Uno de ellos es priorizar una lista de proyectos que, por alguna u otra razón, están atracados. Estamos revisando cuáles son. La idea es sacarlos en los primeros seis meses del gobierno de PPK. Esto será un gran impulso para la demanda y una forma de generar crecimiento. La segunda medida es transformar la Agencia de Promoción de la Inversión Privada (ProInversión). Queremos que se convierta en una agencia de formulación de proyectos y que trabaje con las regiones. Hemos planteado que ProInversión tenga oficinas en prácticamente todas las regiones. Algunos proyectos se tendrán que mejorar. Lo importante es que la calidad de estos sea la mayor y que cada sol de los contribuyentes sea el mejor gastado. También queremos transformar el directorio de ProInversión, darle incentivos y asegurar que una buena parte de estos proyectos sean asociaciones público-privadas (APP) y si son obra pública debemos asegurarnos de que esta sea de alta eficiencia. ProInversión tendría un presupuesto multianual y un análisis de costo-beneficio muy específico y sería una especie de banco de preproyectos que trabajaría con los ministerios y las regiones. También habrá un esfuerzo complementario a través de la Presidencia del Consejo de Ministros con la creación del ministerio de apoyo a las regiones. Este sería una especie de ministerio de descentralización que trabajaría directamente para desarrollar programas de largo plazo, programas de gasto, programas sociales. Sería para asesoría y apoyo.

Mirada global

-¿Cómo ve la coyuntura internacional?

-Estamos en un punto de quiebre en el escenario internacional. Los números no son nada halagadores. Con el Brexit, Europa va a ser golpeada, Japón no logra sostener su crecimiento y en Estados Unidos el sector manufacturero está casi en recesión. Entonces, creo que todavía vivimos en un periodo en el que el crecimiento global necesita de una muleta. Y esta no es otra cosa que políticas monetarias bastante laxas. Otro tema importante es la existencia de un sentimiento en contra de la globalización. Eso es el Brexit. Hay que ver con más detalle cómo se desarrolla, ya que podría atentar contra el crecimiento de largo plazo de la economía mundial. En el corto plazo mi impresión es que, tanto el Banco de Inglaterra como el Banco Central Europeo, probablemente opten por una mayor expansión monetaria, y que la Reserva Federal de Estados Unidos retrase la subida de su tasa debido al Brexit.

-Los precios de las materias primas están pasando por un ciclo bajo. ¿Cómo ve el futuro del Perú en ese contexto?

-Los precios no son tan bajos como los que enfrentamos en 2001. Diría que son precios promedio. Mucho dependerá de lo que pase con la economía global. Nosotros estamos planteando un escenario moderado, donde los precios de las materias primas se mantienen en estos niveles. En ese contexto hay que pensar en dos cosas. La primera es que gran parte de nuestro programa económico se basa en el desarrollo de fuentes internas de crecimiento. La segunda es que apoyaremos a las industrias extractivas. Parte de los proyectos que vamos a destrabar son mineros.

China es otro tema relevante para la economía peruana.

-La preocupación que hay sobre China es el gran apalancamiento que tienen sus empresas, pero pienso que es algo que con el tiempo van a atacar y solucionar. En el corto plazo no vamos a ver las tasas de crecimiento que China registró en el pasado. Tasas de 6% y 7% son factibles.

-Usted, junto a PPK, participó en el encuentro entre los presidentes de los países que integran la Alianza del Pacífico. ¿Qué le falta hacer a este bloque?

Creo que todavía podemos avanzar muchísimo en integración financiera. Nos preocupa que los capitales no fluyan libremente dentro de los países de la alianza. En términos de regulaciones, supervisión, tratamiento tributario, integración de bolsas de valores, integración de bancos, financieras y una serie de intermediarios financieros, hay mucho por avanzar. El comercio interregional tampoco es muy fuerte aún. Un gran dinamizador podría ser el Acuerdo Trans-Pacífico (TPP). Pero para eso debemos integrarnos más. Por ejemplo, ¿por qué no tenemos refinerías peruanas que procesen el cobre chileno o viceversa? O en temas agrícolas, podríamos atraer la experiencia chilena para nuestro sector y llevar la nuestra a ese país. Esta integración horizontal de las empresas es algo que debemos lograr. El país que lo ha conseguido de alguna manera es México, a través del North American Free Trade Agreement (Nafta). Por ejemplo, hoy los automóviles mexicanos son fabricados parcialmente en México, Estados Unidos y Canadá. Algo así deberíamos conseguir en la Alianza del Pacífico.