“La inflación en enero bajó: el IPC fue 1,02%. Los precios de los alimentos ceden: en el primer mes subieron 1,62%. Un año antes subían 2,82%”, aseguró el presidente Juan Manuel Santos en su cuenta de Twitter minutos después de que el DANE anunciara el costo de vida de los colombianos en el primer mes de 2017.

Aunque es cierta, la triunfal afirmación del presidente de los colombianos tiene detrás una serie de factores que podrían demostrar que la cifra de inflación no es tan positiva como parece. Sobre todo si se tiene en cuenta que sigue siendo la segunda más alta de los últimos 9 años y que superó, en varios puntos porcentuales, la expectativa promedio de la mayoría de analistas.

Según el informe del DANE, el grupo de alimentos fue el que registró la variación más alta (1,62%), ahí se incluye el aumento del precio de los almuerzos (2,57%), el de la cebolla (40,25 %), el del tomate (19,78%) y el de otras hortalizas y legumbres frescas (7,05%). Otros de los sectores que superaron el promedio nacional fueron las comunicaciones (1,58%), la salud (1,30%) y la diversión (1,08%).

Para Guillermo Botero, presidente de la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco), este fenómeno no corresponde con las metas del Banco de la República, tasadas entre 2 y 4% anual, ni con las proyecciones del Gobierno. “Todas las ponderaciones de los expertos consultados por nosotros daban 0,76 y el resultado fue 1,02, un aumento significativo de 0,26 puntos. Las alzas sufridas en las comunicaciones y en el trasporte con respecto a 2016, se deben a los impuestos a plataformas tecnológicas y al incremento en el precio de los combustibles, respectivamente”.

Según el líder gremial, el informe del DANE deja entrever los efectos que tendrá la puesta en marcha del IVA de 19% en la inflación del país. “En los próximos meses, cuando éste ya se haya implementado a cabalidad, el costo de vida para los colombianos será mucho más alto porque el vestuario, los productos de aseo personal, los de limpieza del hogar y algunos de la canasta familiar están grabados”.

El análisis del Grupo Bancolombia reconoce que el resultado de este año representa una recuperación de 0,27 puntos frente a enero de 2016, cuando la variación de los precios alcanzó 1,29%, pero hace énfasis en que la disminución no es suficiente si se mira con detenimiento y en perspectiva. “Los precios al consumidor registraron un aumento mensual de 1,03%, unos 0,20 puntos más que nuestro pronóstico (0,83%), y 0,13 puntos por encima de la expectativa promedio de otros analistas (0,90 %)”. Otro aspecto que resaltan es que un año atrás “la inflación estaba experimentando una presión inusual por cuenta de una serie de choques, entre los que se destacaba el intenso fenómeno de El Ñino”.

En ese sentido, José Roberto Acosta, docente del CESA y la Universidad del Rosario, asegura que el resultado inflacionario, en apariencia positivo, es síntoma de un fuerte enfriamiento económico. “El consumo interno, la demanda agregada y la formación bruta de capital están entrando a terrenos negativos y eso implica un dato de crecimiento cero, una situación muy preocupante en momentos en que el país necesita crecer y generar empleo”. Para el académico, la política restrictiva monetaria y fiscal que ha generado la baja en la inflación está dejando una honda cicatriz en materia de crecimiento que será muy difícil de recuperar.