El Banco Central de Chile ajustó este miércoles su estimación de crecimiento de la economía este año a un rango de 1,5% a 2% y recortó levemente su cálculo de inflación, en medio del bajo dinamismo de la demanda interna y una política monetaria que permanecería estable.

En un informe trimestral presentado al Senado, el presidente del organismo, Rodrigo Vergara, elevó el piso del rango previsto de expansión de la economía (previamente se estimaba un rango de 1,25% a 2%) y estimó un crecimiento de entre 1,75% y 2,75% para el 2017.

"En cuanto al frente interno, la principal preocupación dice relación con el bajo crecimiento que sigue experimentando la economía chilena (...) de darse este escenario, la economía completará cuatro años de crecimiento promedio anual en torno a 2%", dijo Vergara en su discurso.

"Esto no es satisfactorio. Es algo de lo cual no solo debemos preocuparnos, sino que debemos asumir como prioridad", agregó.

En esa línea, Vergara resaltó su preocupación ante el desafío de manejar una desacelerada actividad económica del mayor productor mundial de cobre con un aumento de las demandas sociales.

"Tras años de bajo crecimiento y en un contexto de crecientes demandas sociales, las presiones (sobre la capacidad de las políticas monetarias y fiscal) se han incrementado y la forma en que las enfrentemos será clave para el devenir de la economía y del país", enfatizó el presidente de la entidad.

El menor dinamismo de la economía, sumado a un descenso en el ritmo del ingreso salarial y el gasto fiscal, junto con una escasa inversión privada, se ha reflejado en un retroceso de la inflación a una velocidad mayor a la prevista inicialmente.

Así, el organismo redujo la inflación de este año a un 3,5% desde un pronóstico anterior de 3,6%, acercándose más al medio del rango de tolerancia del Banco Central de 2% a 4%. Para el próximo año, proyectó un nivel de 3,1%.

"La inflación ha descendido en línea con lo previsto y nuestras proyecciones muestran que su convergencia a 3% será algo más rápida que la anticipada en (el informe de) junio", dijo Vergara.

La autoridad monetaria destacó que el comportamiento del tipo de cambio ha sido un factor clave para el retorno de la inflación al rango de tolerancia, "pues ha permitido dejar atrás los efectos alcistas de la fuerte depreciación del peso entre el 2013 y el 2015".

Con todo, proyectó que el tipo de cambio se mantendrá en torno a los niveles observados hasta el cierre de este informe trimestral, pero advirtió que es evidente que ello "está sujeto a grados relevantes de incertidumbre".

Política estable. En medio de este panorama, el Banco Central dejó estable en agosto la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 3,5% y decidió eliminar el sesgo restrictivo para entrar en una fase neutral, debido a la moderación de la inflación.

"No se advierte la necesidad de nuevos incrementos de la TPM en el horizonte de política", dijo el Banco Central, aunque reafirmó que eventuales ajustes serán contingentes a los efectos de nueva información sobre la dinámica de la inflación.

En esa línea, el jefe del organismo consideró clave que la trayectoria del gasto público sea coherente con la regla fiscal y con los anuncios del Gobierno de seguir una senda de consolidación presupuestaria.

Esto revestiría importancia al contemplar que el PIB tendencial o de mediano plazo se ubica en 3,2%, tres décimas menos que lo estimado hace un año.

Para los años 2016 y 2017, se estimó que el PIB potencial, relevante para el cálculo de la brecha de actividad, se situará entre 2,5% y 3%.