Francfort. La economía de la zona euro corre el riesgo de sufrir un largo período de debilidad, mientras que la inflación no es una preocupación ya que caería bajo la meta el próximo año, dijo el consejero del Banco Central Europeo Ewald Nowotny.

El BCE optó por mantener estable su tasa de interés en 1,5% la semana pasada, pese a que algunos consejeros se inclinaban por una rebaja ante el deterioro de la crisis de deuda.

Las declaraciones de Nowotny sugieren que la salud de la economía sigue siendo la principal preocupación, con la inflación en un segundo plano.

"No es necesario temerle a la inflación. Nosotros esperamos una caída clara de la inflación, bajo la marca del 2%, en el segundo semestre del 2012", sostuvo Nowotny el martes por la noche, según declaraciones reproducidas por la agencia Market News International.

La inflación de la zona euro fue del 3% anual en septiembre.

"A lo que uno debe temer es a la economía real", afirmó. "Existe el riesgo de que entremos en una fase relativamente larga de crecimiento más débil. La dinámica de las exportaciones está amainando y al mismo tiempo vemos una demanda interna débil por la consolidación de las finanzas públicas", agregó.

Durante una intervención en Riga, el saliente consejero del BCE Juergen Stark dijo que la zona euro no era una unión en la cual los países miembros son garantes de las deudas de otros y presionó a los gobiernos del bloque a enfrentar sus problemas.

En su opinión, las dificultades de algunos países de la zona euro destacan la necesidad de emprender políticas fiscales sustentables. Stark dejará su cargo pronto en el BCE tras renunciar este año en descontento con el plan de comprar bonos en el mercado secundario para ayudar a las economías en problemas.

"La estabilidad comienza en casa", dijo Stark en un discurso en el Banco de Letonia.

El presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, dijo que Grecia podía evitar una cesación de pagos si se aferra, junto con otros gobiernos europeos, a sus promesas para reducir el déficit.

"Los compromisos asumidos por Grecia y aquellos asumidos por todos los países europeos el 21 de julio deberían permitir que se evite el escenario que se mencionó", dijo al semanario francés L'Express.