Viena. El euro sobrevivirá incluso si España fuera aislada de los mercados de capitales, dijo Ewald Nowotny, consejero del Banco Central Europeo (BCE), al agregar que la moneda se encuentra en buena forma pese a los problemas financieros en algunos países miembros.

En una entrevista difundida por radio Austria este sábado, Nowotny también respaldó la idea de tener un limitado número de países europeos que apliquen un arancel a las transacciones financieras y sostuvo que no había alternativa para acercarse a una integración económica en la Unión Europea.

Nowotny, que también dirigió el banco central de Austria, a menudo afirma que el euro es una moneda que funciona sin problemas pese a las preocupaciones por la deuda en algunos de los 17 países que lo comparten.

Líderes de la zona euro acordaron proveer hasta 100.000 millones de euros (US$125.000 millones) para apuntalar al sector bancario español y una auditoría difundida el jueves arrojó que los bancos necesitarían hasta 62.000 millones de euros en capital adicional para capear circunstancias adversas.

Al ser consultado sobre si el euro sobreviviría si España quedara fuera de los mercados, Nowotny dijo que "tenemos que evitar esta situación. Pero incluso si España no puede financiarse sola ello no quiere decir que automáticamente saldrá del euro. No hay nerviosismo sobre el euro, sólo sobre países individuales".

Nowotny criticó a la directora gerente del Fondo Monetario Internacional Christine Lagarde por sugerir este jueves que la viabilidad del euro estaba en juego.

"Este es exactamente un ejemplo de lo que veo como una simplificación inadmisible", dijo.

Nowotny dijo que no evitaría una mayor integración económica en la zona euro si el bloque quiere evitar una división y una pérdida de poder que eventualmente degradaría la calidad de vida y la libertad de las personas.

El funcionario restó importancia a las perspectivas de que una cumbre de la zona euro la próxima semana proponga una detallada manera de proceder y dijo que en el largo plazo tenía sentido tener una política fiscal más centralizada y una suerte de ministro de Finanzas de la Unión Europea.