En Madrid, Ángel Cano, el consejero delegado del BBVA, una especie de CEO, coincidió con el presidente Juan Manuel Santos y le planteó su interés en la paz y en el desarrollo de la Alianza del Pacífico. Este banquero se reunió con El Espectador y explicó cómo una organización con 110.000 empleados a nivel mundial y cerca de 650.000 millones de euros de activos ve en el país un diamante en bruto para su negocio.

-Crecen con fuerza en Colombia. ¿Qué están haciendo?

-En Colombia, entre los US$450 millones que tenemos de inversión para los próximos cuatro años para la región, estamos comprometidos a que en junio habrá 100 oficinas y a hacer desarrollos globales de nuevas tecnologías que se puedan utilizar desde el país, como la aplicación de banca móvil, que yo diría que puede ser la mejor porque no importa el operador ni si tienes un smartphone o un celular de vieja tecnología. No hay otra igual en Colombia, donde existe un 17% con smartphone, pero no necesariamente de plan de datos, por eso ahora estamos lanzando un monedero que no tiene ninguno de esos límites.

-Si las cifras de uso de celulares para servicios bancarios es baja, ¿por qué es rentable para ustedes?

-En España estamos creciendo a razón de un 22% en el número de clientes móviles, y en clientes digitales ha sido cerca del 100%. Más de 9 millones de clientes digitales y cerca de 4 millones que trabajan ya con la banca móvil. En Colombia todavía está por darse el salto, y eso ocurre más rápido de lo que se puede prever. Un banco sin app no existe.

-Pese a la desaceleración del crecimiento, ¿Colombia sigue siendo atractiva?

-Es uno de los países claves en el grupo por su crecimiento económico, que va a doble ritmo comparado con España, y tiene mucho potencial en materia de infraestructuras y comerciales (inversiones). Sabemos del efecto de la caída del petróleo, pero la economía va a ir balanceándose con sectores que tengan mayores aportes al PIB. Es un país que se lleva gran parte del plan de inversiones de la región. Queremos ser más grandes para ser mejores y todavía vemos mucho espacio para crecer. La mitad de nuestra inversión en Chile, Perú y Colombia se la lleva este último.

-¿Cómo competir en un mercado tan concentrado como el colombiano?

-En Colombia el mercado está concentrado, es verdad, en más del 60%. El hecho de ser un grupo global es que te apalancas en todos los desarrollos que haces a nivel corporativo sin basarte en tus recursos locales. No es posible plantearse que ese 60% tenga dueño; es precisamente allí donde tenemos que buscar a nuestros nuevos clientes. Si yo invierto y mejoro la experiencia, podré pescar en esa piscina. En el mundo de particulares, pasar del 11 al 14,5%, que ha sido nuestro crecimiento en menos de una década, es asombroso. Claro está, la participación excesiva de los bancos nacionales se debe en gran medida a que hacen parte de grupos industriales. En eso habrá un cambio; la legislación colombiana e internacional cambiará en el corto o mediano plazo.

-Usted le dijo al presidente Santos que estaba entusiasmado con la Alianza del Pacífico. ¿Por qué?

-Es clave para nosotros. Entre los cuatro países (Chile, Perú, México y Colombia) somos el número uno. Tenemos muchas esperanzas en que conforme haya una integración en lo empresarial y financiero podamos convertirnos en el banco de la alianza. Hay una diferencia que nos permite tener varias expectativas. Por ejemplo, en Chile la penetración bancaria ronda el 80% y en México el 28%. Colombia está en el medio.

-¿Cómo se convertirán en el “banco de la Alianza”?

-Tenemos la ventaja de que podemos ayudar a empresarios de cada uno de los países a financiar sus inversiones en los otros, pues somos los únicos que estamos en los cuatro. Eso nos da, sobre todo, una ventaja logística. Necesitamos llegar a un punto en el que las regulaciones de inversión e infraestructura sean similares en toda la Alianza. Que un empresario tenga las mismas dificultades y facilidades en los cuatro estados. Y creo que hacia allí están moviéndose los gobiernos.

-¿Cuál es la posición del banco sobre un escenario de posconflicto?

-Nos gustaría, que se pudiera quitar el freno de mano de la guerra, que el país pueda ir a velocidad normal. El presidente Santos ha apostado por eso y lo vemos con optimismo. El sistema bancario crecería más rápido, y eso a su vez les permite a los mismos bancos y a los inversionistas llevar su dinero al país con menos riesgos.

-¿La paz planteada por el gobierno colombiano los satisface?

-Eso es algo que no podemos responder porque es una discusión atravesada por la política. El Gobierno y la oposición quieren quitar el freno de mano, pero unos lo quieren de una forma y otros de otra. Si tuviéramos una varita mágica, hace rato lo habríamos hecho. Decimos: “ojalá” seamos capaces de llegar a la paz en Colombia.

-¿Cómo aportarían al posconflicto?

-Hoy estamos colaborando con la bancarización de zonas apartadas. Una estrategia de móviles, con nosotros puedes pagar el POS y sacar dinero sin necesidad de la tarjeta. La tercera pieza de ese andamiaje es el corresponsal bancario, que hoy son más de 11.000. Militares en campaña, empleados de zonas rurales en las ciudades, son los grandes beneficiarios. Son servicios más baratos que los que ofrecen las redes postales, que son inmensamente caras. También tenemos las microfinanzas, de Bancamía, un banco sin animo de lucro que responde al desarrollo de microcréditos y desarrollo rural.