Viena/Francort. El consejero del Banco Central Europeo Axel Weber pidió este lunes limitar el programa de compra de bonos soberanos de la entidad y advirtió que las medidas extraordinarias adoptadas para encarar la crisis fiscal eran un riesgo para la estabilidad de precios.


Pese a un desplome en la confianza europea dados los efectos de la crisis fiscal que comienzan a sentirse en la economía real, el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, dijo que el Producto Interno Bruto (PIB) podría registrar una expansión mayor a la esperada en el segundo trimestre, aunque ese crecimiento no está asegurado.

El BCE dejó atrás su tradicional oposición a comprar deuda de gobiernos a comienzos de mes, lo que ayudó a tranquilizar a los mercados de deuda y redujo los costos de endeudamiento de los miembros de la zona euro con problemas financieros como Grecia y otros.

Por su parte, el gobernador del Banco de Italia, Mario Draghi, dijo que el programa finalizaría tan pronto como fuese posible.

Trichet defendió la medida, calificándola como una intervención necesaria.

Pero Weber, que ya había hecho públicos sus temores, pidió un límite más estricto en las compras de bonos.

"La política monetaria ha adoptado nuevas medidas debido a la crisis, yo soy crítico de esto debido a los riesgos a la política de estabilidad", dijo Weber en un discurso preparado para un evento en la ciudad alemana de Mainz.

Según el jefe del banco central germano, para minimizar los riesgos a la estabilidad en los precios, las compras de bonos deberían tener un objetivo preciso y su monto tendría que estar limitado estrictamente, aunque no dio una cifra.


"Las compras de bonos soberanos en el mercado secundario no debería sobrepasar un límite controlado estrictamente", afirmó.

"Estas operaciones deben tener el carácter de un crédito puente hasta que las facilidades de financiamiento de la UE y los vehículos para propósitos especiales entren en vigencia", agregó.

Los temores sobre las finanzas de algunos países de la zona euro, especialmente Grecia, Portugal y España, han llevado al euro a retroceder un 15 por ciento desde comienzos de año.

El consejero del BCE Jozef Makuch dijo en Viena que estaba satisfecho con el actual tipo de cambio del euro, dado que estaba muy cerca a sus fundamentos y era bueno para las exportaciones del bloque.

Trichet dijo que los gobiernos de la zona euro necesitaban dar un "salto cualitativo" en la mejoría de sus mecanismos de control presupuestario para evitar la repetición de la indisciplina fiscal.

"Estos son tiempos desafiantes para Europa y para el BCE", dijo Trichet en una conferencia del banco central austriaco, advirtiendo que la compra de bonos soberanos del BCE no haría que los países eludieran la difícil tarea de recortar sus gastos y enmendar sus finanzas públicas.

Trichet señaló que la compra de bonos tenía "una naturaleza limitada" y no era lo mismo que imprimir billetes. Al igual que Weber, el funcionario señaló que esta sólo apuntaba a apoyar a las operaciones de bonos soberanos de la zona euro.

Por su parte, Draghi señaló que la compra de bonos será descontinuada "tan rápido como sea posible, tan pronto como los mercados retomen espontáneamente las operaciones con activos de los países en cuestión".

La confianza en la economía de la zona euro cayó con fuerza en mayo, reflejando los temores de que una creciente crisis fiscal originada en Grecia frene los préstamos bancarios y obstaculice la recuperación.