Dublín. Los irlandeses votaban el jueves en la única consulta popular en la Unión Europea sobre el nuevo tratado fiscal, mientras los sondeos de opinión apuntaban a un "sí" que podría aliviar los temores sobre el futuro financiamiento al país y librar a Europa de un nuevo dolor de cabeza.

El referéndum, el tercero que celebra Irlanda sobre Europa en cuatro años, vuelve a situar al país en el centro de atención después de haber conseguido evitar las peores consecuencias de la crisis de deuda de la zona euro al aplicar obedientemente las condiciones de su rescate de 85.000 millones de euros concedido por la UE y el FMI.

Aunque el plan para reforzar las leyes presupuestarias que impulsa Alemania necesita sólo la aprobación de 12 de los 17 países de la zona euro para ser ratificado, un rechazo en Irlanda podría poner en peligro una de las iniciativas claves en Europa justo cuando aumentan los problemas con España y Grecia.

El debate en Irlanda se ha centrado en una cláusula del tratado según la cual sólo los Estados signatarios podrán acceder a futura financiación de rescates.

La campaña por el "sí", encabezada por el gobierno, ha advertido sobre posibles salarios impagos, cajeros vacíos y un freno repentino a la inversión exterior si se rechaza el tratado.

Como ha ocurrido en anteriores consultas sobre Europa, el resultado podría depender de cuánta gente acuda a las urnas.

"Necesitamos seguir haciendo lo correcto para salir de este lío", dijo Louise McGovern, tras votar "sí" en una estación electoral de un barrio de clase media en el sur de Dublín. "Los irlandeses no deben hacer descarrilar el proyecto europeo", agregó.

El bando del "no", encabezado por un partido Sinn Fein al alza y algunos sindicatos, dice que Europa no se atrevería a dejar fuera a Irlanda si, como parece probable, necesita más financiación el año próximo, cuando se acabe el rescate actual.

El movimiento se ha aprovechado de la ira derivada de cuatro años de austeridad y de la molesta sensación de que Irlanda ya no controla su futuro.

"Tenemos a gente en Europa decidiendo nuestro futuro, gente que no escogimos", dijo Patrick Boland, un funcionario que votó "no" antes de ir a trabajar. "Un 'no' mostraría a los políticos en Europa que ya no queremos ser parte de su problema", indicó.

Participación es clave. Cada sondeo desde que se convocó la consulta en febrero ha dado el triunfo a los partidarios del "sí", lo que mostraría que no se ha convertido en un referéndum sobre las impopulares políticas de austeridad.

Sin embargo, dado que había hasta un 20% de indecisos, según algunas encuestas, y que los datos sobre el desempleo divulgados el miércoles muestran que la tasa se mantiene persistentemente alta en el 14%, el gobierno no puede dar por sentado que no hallará un electorado enfadado.

Los urnas cierran a las 2100 GMT y el recuento empieza el viernes a las 0800 GMT, con resultados que se esperan para la tarde.

"Lo que está en juego es el futuro del país", dijo a Reuters Maire Geoghegan-Quinn, comisaria europea de investigación y ciencia, y la funcionaria irlandesa de mayor rango en Europa.

"Probablemente es el referéndum más importante que hemos tenido en este país", agregó.

Como ha ocurrido en anteriores consultas sobre Europa, el resultado podría depender de cuánta gente acuda a las urnas.

Irlanda ya rechazó en dos ocasiones sendos tratados europeos, antes de aprobarlos en posteriores repeticiones con una mayor participación. El clima, el más frío desde hace semanas con un pronóstico de lluvia para todo el día, podría hacer que algunos votantes se queden en casa.