Las condiciones externas para el crecimiento de la economía uruguaya se han deteriorado en los últimos tiempos. El menor crecimiento de las economías más relevantes para el comercio local, la caída en el precio de las materias primas y las turbulencias en los mercados de capitales, crearon un entorno más hostil para la expansión de la actividad económica en un país muy expuesto a lo que pasa afuera. Sin embargo, ese contexto aún no llega a ser desfavorable para Uruguay sino que se encuentra en terreno "neutro" para el crecimiento. Las fortalezas político institucionales del país le ayudan a afrontar este nuevo escenario mejor que los países del vecindario.

Esas fueron las principales conclusiones que presentó el economista Ernesto Talvi, director académico del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres), durante la conferencia titulada Ante una realidad global y regional inédita: ¿Cómo impacta en Uruguay?.

Frente a un auditorio repleto de empresarios en el centro de convenciones Kibón Avanza, el experto trazó un panorama de los principales retos que depara para el país la coyuntura externa y evaluó el desempeño de Uruguay dentro de este nuevo escenario.

Condiciones "neutras". Luego de varios años de mantenerse en terreno "favorable" y "muy favorable" para el crecimiento económico, el Índice Ceres de Condiciones Externas de Uruguay se ubica hoy en un nivel "neutro". El indicador evalúa qué tanto contribuye el escenario externo al crecimiento de la economía local.

La coyuntura externa neutra fue, de hecho, el terreno más común sobre el cual se movió la economía uruguaya en las últimas dos décadas, con 42% de las observaciones del índice cuya serie inicia en 1992. En 24% del tiempo fue favorable y en 7% muy favorable.

"Cuando las condiciones externas son neutras, la economía crece más o menos en su promedio histórico de alrededor del 3%", dijo Talvi. De hecho, según los datos de Cuentas Nacionales publicados el lunes por el Banco Central (BCU), la economía uruguaya creció 4% interanual en el primer trimestre. En los últimos 12 meses, la expansión fue de 3,7% respecto al año móvil anterior. Ceres espera que este año la economía uruguaya registre una expansión de 2,9% y de 2,7% el año próximo.

Este nuevo contexto tuvo un impacto en Uruguay "cualitativamente de manera muy similar a como impactó en la región. Los precios de los activos –la propiedad inmobiliaria y la tierra– pegaron un frenaso. El crédito paró de crecer y se está contrayendo. El tipo de cambio se depreció de $ 19 a $ 27. La situación fiscal se deterioró significativamente y estamos orillando un déficit de 4% (del PIB). La inversión se desaceleró de manera muy visible y la economía se enfrió", dijo Talvi.

A nivel cuantitativo, el experto reconoció que la economía uruguaya tuvo un desempeño por encima de la media regional. "En este tiempo de mayor adversidad y en el que no podemos descartar que las cosas se pongan un poquito más complicadas, (...) Uruguay crece acorde a lo esperado en situaciones como las actuales y eso es un mérito en sí mismo", aseguró.

Comparó a Uruguay con Argentina y Brasil, y sostuvo que "se rompió la regla del medio y medio". Hasta el año 2011, la economía uruguaya creció a una tasa muy similar al promedio simple de la tasa de expansión de los países vecinos. Sin embargo, entre 2012 y 2015, mientras que la región creció 0,6%, Uruguay se despegó con una expansión de 3,7% anual.

A diferencia de los países de la región, "Uruguay tiene un sistema político-institucional maduro y sano, que goza de la confianza de la economía". Destacó que a pesar del deterioro de las condiciones que atraviesa la economía, el presidente Tabaré Vázquez mantiene una aprobación de 52%, mientras que los líderes de la región atraviesan un "colapso dramático de su popularidad". Al mismo tiempo, la ausencia de una "corrupción institucionalizada", diferencia al país de la región, expresó Talvi.

"El ciudadano uruguayo, aunque pueda disentir de algunas decisiones del gobierno, se siente representado por el sistema político y sus instituciones", explicó.Esos aspectos, sostuvo, "hay que cuidarlos con el esmero de un miniaturista de Oriente".

De todas maneras, enfatizó que el nuevo contexto "pone al nuevo gobierno desafíos muy importantes en el manejo de la política económica del país de aquí en adelante".

Mejores noticias de la región. Con una recesión en su economía, el vecindario se ha convertido hoy en un lastre para la actividad uruguaya. Sin embargo, el director académico de Ceres tiene una visión optimista de cara al futuro.

Por el lado de Argentina, explicó que "el candidato que gane las elecciones de octubre no va a poder darse los lujos que se está dando Cristina Fernández", que en los últimos meses redobló el carácter heterodoxo de su política económica. El nuevo mandatario va a tener que recuperar el acceso al crédito y corregir los desequilibrios internos y externos que hoy enfrenta la economía del vecino país.

En el caso de Brasil, la crisis de popularidad de la mandataria Dilma Rousseff –principalmente por los escándalos de corrupción que estallaron al comienzo de su segundo mandato– llevó a que cobraran protagonismo figuras de su gobierno como el ministro de Hacienda, Joaquim Levy, y el presidente del Banco Central, Alexandre Tombini. Ambas figuras están más identificadas con el pensamiento económico ortodoxo y una visión del país más aperturista, según Talvi.

"El cambio de timón en Argentina y la posible reingeniería del poder político en Brasil, me hacen pensar que en un futuro no muy lejano, desde la región nos puedan venir buenas notiicas, en un mundo que está bastante complicado", reflexionó el experto.

Una depreción económica latente. "Estamos en una situación de depresión económica mundial subyacente, latente, adormecida", dijo ayer Ernesto Talvi. De las 30 mayores economías del mundo, 24 enfrentan presiones deflacionarias y 27 una desaceleración marcada de su crecimiento económico. A ese escenario se suma una caída en el precio de las materias primas y un encarecimiento y mayor selectividad en el crédito, acompañada por una marcada apreciación del dólar. A la vez, los mercados globales atravesarán mojones que podrían causar turbulencias, como una eventual salida de Grecia de la zona euro y una suba de tasas de EEUU desalineada de las expectativas del mercado, entre otras.