En la década 2000-2010, Costa Rica recibió US$6.483 millones en cooperación internacional, un monto que representó casi el 16% del Producto Interno Bruto (PIB) tico. Pero del dinero o la asistencia que entró en ese período como préstamos y donaciones que fueron canalizados por entes regionales o por organizaciones privadas no existe ningún registro oficial que maneje el gobierno.

El peligro de no contar con registros es que los proyectos que están siendo apoyados por la comunidad internacional no estén acorde con las necesidades del país, consigna El Financiero.

En las dos modalidades de cooperación existente, reembolsable o técnica o financiera no reembolsable, el Gobierno puede ser el coordinador directo con ayuda de organismos regionales o con organizaciones y empresas del sector privado.

En el caso de Costa Rica, al igual que otros países de la región, cuando la cooperación es reembolsable el ministerio de Planificación (Mideplan), se encarga de analizar el proyecto y de alinearlo con el Plan de Desarrollo del país. Si se trata de hacer una gestión externa del préstamo o de una donación interviene la Cancillería y si son cooperaciones no reembolsables también deben pasar por la Asamblea Legislativa, explica Saskia Rodríguez, directora de cooperación internacional.

Sin embargo, toda la cooperación que es canalizada por el Sistema de Integración Centroamericana (SICA), es coordinada por esta entidad y no está en la obligación de reportar a Mideplan los montos ni objetivos. Entre los proyectos de cooperación que maneja el SICA está el de unión aduanera en la región y de seguridad.

La directora de cooperación apunta que el problema de no saber los montos y destinos es que se pueden duplicar esfuerzos o ejecutar proyectos innecesarios.

Además, hay proyectos que coordinan directamente organizaciones o empresas privadas sobre las que tampoco tiene injerencia el Mideplan para medir su avance, por ejemplo.

De ese modo, entre 2002 y 2014, Costa Rica estima que recibirá cerca de 70 millones de euros que enviará la Unión Europea que serán destinados a proyectos regionales y privados, pero sobre estos recursos solo tendrán conocimiento los países donantes y las entidades que los recibirán.

Por eso, Rodríguez considera necesario crear una oficina única por la cual se canalice la mayoría de los recursos y no solo los que coordina el Gobierno, tal cual lo hacen en otros países.
Para comenzar con un mejor registro el Mideplan en el mediano plazo espera ofrecer alianzas al sector privado para que reporten los recursos de cooperación que reciban.