Aunque los productores aceptan que están vendiendo su café en los mercados internacionales, niegan que haya un desabastecimiento del producto en Costa Rica.

Los productores de café y los tostadores están en pie de lucha; los últimos aseguran que han tenido que importar café para abastecer el mercado interno, debido a que los productores colocaron su producción en el exterior, aprovechando los altos precios del grano en el mercado internacional.

Los productores, por su parte, contradicen esta tesis, al aducir que no existe tal desabasto. “En las últimas tres cosechas siempre ha habido café para tostadores nacionales y exportadores. El porcentaje de la producción del grano para el consumidor interno ha permanecido cercano al 15% (325.000 quintales en promedio por año)”, explica Ronal Peters, director Ejecutivo del Instituto Costarricense del Café (ICAFE).

Sin embargo, las importaciones de café en enero superaron los US$1,5 millones, mientras que en enero de 2010 eran de apenas US$325 mil.

Si se importa más grano significa que ciertos consumidores no están tomando el café costarricense, que es en general parte del orgullo nacional. Para saberlo con certeza, a pesar de que consideren estar tomando la tradicional marca de café, estas personas deberían leer la letra menuda de la etiqueta.

“Una cosa son las marcas y otra cosa es el origen del café. Cada tostador construye su sabor particular, a partir de la materia prima que considere adecuada y que cumpla con la promesa a su consumidor”, explica José Manuel Hernando, presidente de la Cámara de Tostadores de Café de Costa Rica.

Orígenes diversos. Hace cuatro años ningún productor local mezclaba su café con otro de origen extranjero. “La situación de la cosecha nacional y del mercado mundial del grano obligó a abrir el abanico de posibilidades de abastecimiento desde 2009”, argumenta Hernando, al explicar las razones que han llevado a los productores a tostar café importado.

“El industrial tostador recibe ofertas de café de sus proveedores, que pueden ser de varios orígenes, tanto locales (regiones) como importados. A partir de la disponibilidad que haya y características de taza que requiera, el tostador diseña su mezcla”, señala.

La fórmula que utiliza cada tostador para obtener “su sabor de taza propio es secreto industrial de cada uno, no podemos saber cómo lo compone. De igual forma, la estrategia comercial de cada tostador es propia; algunos venden origen, otros proceso (café orgánico por ejemplo), otros regiones, otros certificaciones, etc., y otros se basan en su gusto tradicional como promesa a su consumidor”, agrega.

Actualmente no se conoce ni cuáles ni cuántas empresas tostadoras son las que utilizan orígenes mixtos en sus preparaciones.

“Nosotros esperamos que se logre recuperar algo la cosecha nacional. Somos defensores de nuestra producción, pero como industriales nos debemos al consumidor y por eso seguiremos abiertos a las opciones disponibles”, dice el presidente de la cámara.

Los productores de café también están preocupados por esta situación. “Cuando se inició la importación de café oro, el ICAFE, como ente rector de la actividad cafetalera en Costa Rica, expresó que la situación era preocupante para el sector cafetalero costarricense porque el esfuerzo que se ha hecho por más de 200 años para producir uno de los mejores cafés del mundo se podría ver empañado por el destino que se le dé al café importado”, apunta Peters.

“Esto puede afectar nuestra imagen internacional de producir la mejor calidad de café y tener sus repercusiones en la situación social y económica de más de 50 mil familias productoras, que dependen de esta noble actividad y que históricamente han generado divisas y empleo para nuestro país”, agrega.

Alternativas de abastecimiento. Peters argumenta que el sector no está contra las importaciones de café, “siempre y cuando estas paguen los aranceles correspondientes e identifique debidamente el origen en la etiqueta del producto para el consumidor”.

Por su lado los tostadores han pedido que se le rebaje el arancel al grano, e incluso, en el marco del acuerdo de libre comercio con Perú, solicitaron al Ministerio de Comercio Exterior eliminarlo; algo que fue descartado. Lo que sí se consiguió en ese proceso de negociación fue que Costa Rica aceptara el origen desde el punto de vista fitosanitario, con lo “que actualmente se puede disponer de este café, aunque sea pagando el arancel”, afirma Hernando. El ejecutivo agrega: “La flexibilidad en el abastecimiento, habría traído beneficios para el consumidor. Sin embargo, entendemos la posición que se adoptó, aunque no la compartimos. Nuestro sector estaba interesado en lograr acceso libre de impuestos al café peruano como alternativa de abastecimiento”.