Los costarricenses tendrán en circulación desde el lunes próximo una nueva denominación de billetes de ¢50,000 y una renovación en los de ¢5,000 y ¢10,000, todos con un estándar de seguridad internacional.

Marvin Alvarado, tesorero del Banco Central de Costa Rica (BCCR), comentó a El Financiero que este estándar se resume en tres palabras: tome mire y gire.

Alvarado detalló que el primer nivel del mecanismo de seguridad está diseñando para que cualquier persona pueda identificar de primera mano, sin el auxilio de equipo adicional, la autenticidad del papel moneda.

Así al tocar el billete hay elementos sensibles al tacto como la impresión en la técnica “intaglio” que deja pequeñas ranuras por el paso de la tinta cuando se imprime el billete. Además al tocar las imágenes de los personajes de cada denominación también se puede sentir un relieve.

Incluso, el papel cuenta con un método de reconocimiento para los no videntes que son unos círculos, ubicados cerca de la esquina superior derecha del anverso, que se corresponden en cantidad con la denominación del billete.

A primera vista, también hay un elemento que sirve para autenticar el papel moneda: el registro perfecto. Este consiste en que la imagen del número de la denominación del billete visto en anverso se completa con la imagen del reverso.

Otra de las formas de comprobación es la de girar el billete observando cómo el mapa impreso en él cambia de color, al igual que el hilo de seguridad.

Aunque el tesorero del BCCR reconoce que los usuarios deberán acostumbrarse a aplicar las técnicas de reconocimiento a los nuevos billetes.

Para esta nueva denominación de billetes, el Banco Central invirtió $25,225 (¢12.6 millones).