Al cierre de 2011, dos de los indicadores económicos más importantes para Costa Rica dejaron a ese país con cifras positivas y bastante alentadoras a consecuencia de la leve recuperación financiera de Estados Unidos.

Así, las exportaciones hacia el país del Norte llegaron a una cifra récord de US$3.848 millones. Mientras que el otro indicador que apalanca la economía tica, el turismo, se robusteció el año pasado con la visita de 859.000 turistas que también provenían de Estados Unidos, detalla el periódico La Nación este día.

Ambos rubros representan para Costa Rica dos pilares fundamentales que contribuyen en el crecimiento económico. Pero desde el estallido de la crisis económica que sacudió a Estados Unidos y afectó dramáticamente a varias otras economías, los números rojos han sido la constante al cierre de cada año.

Para 2012, las expectativas del gobierno de Laura Chinchilla, es que Costa Rica crezca un 4% en su Producto Interno Bruto (PIB).

La recuperación de Estados Unidos, aún no del todo segura y sostenible, ya logró remover a las economías de los países del istmo, especialmente, por la dependencia comercial que existe, en, entre otros aspectos, como el de envío de remesas.

“No es un crecimiento extraordinario, pero es cercano al 2% o 3% y es lo que ha sostenido la demanda externa de servicios y bienes, en el caso de Costa Rica. No se ha sentido un impulso especial, pero sí una base de crecimiento en la parte exportadora”, dijo José Luis Arce, economista de la firma consultora Cefsa .

En perspectiva para Costa Rica la salud económica de Estados Unidos está relaciona con que ese país capta la tercera parte de sus ventas al exterior, cuatro de cada turistas que reciben son estadounidenses y la mitad de la inversión extranjera que ingresa proviene de dicha nación.

Para el resto de las economías, el panorama es parecido. En el caso de El Salvador, su primer socio comercial, después de la región misma, es también Estados Unidos, donde, por ejemplo, se envía el 80% de la producción textil.

De modo que, si los número en la alicaída economía estadounidense se recuperan, la demanda de la producción centroamericana mejora, se generan más empleos que incentivan el turismo, el envío de remesas y más. Todo lo contrario sucede, tal cual en 2008, si esa potencia mundial se deprime.