Quito. El costo de estabilizar el nivel de CO2 y detener en consecuencia el cambio climático, desde la perspectiva de reducir las emisiones, costaría el 1% del Producto Interno Bruto Mundial; es decir unos US$450 mil millones, pero no hacerlo traería costos de entre el 5 y 20% del mismo PIB.

Así lo revela el informe Stern (del economista británico Nicholas Stern), que en un evento cumplido este jueves aterrizó estos datos a la realidad sudamericana y caribeña, antecedido de exposiciones de funcionarios de los ministerios de ambiente de Ecuador, Colombia, Caricom (15 países del Caribe) México y Perú.

Todos los expositores coincidieron en que las inversiones que se realicen para adaptarse al cambio climático –antes que para mitigar sus efectos- forman competencias en materia de gestión de riesgos. También dijeron que, en proporción, un dólar invertido en prevenir los efectos del cambio climático es como siete depositados en solucionar sus daños.

Sin embargo, el consultor mexicano Elías Freig dijo que por cada US$10 invertidos para paliar los embates climáticos, apenas se destina un dólar para evitarlos. Además delató que del PIB mundial, de US$65.000 billones, para el medioambiente se gasta por año US$13 mil millones.

Nicholas Stern, que había atendido a todas las presentaciones, recordó que una variación en promedio de 3 grados centígrados en el planeta nos proyectaría a condiciones no vistas en 30 millones de años, antes de que el humano exista.

“Advertimos los riesgos de la demora”, dijo, “la demora causa que ahora tengamos – según nuevas estimaciones- que usar el 2% del PIB mundial para controlar el problema”.

Stern calificó como “muy alentador” que los países menos contaminadores den el ejemplo de reducción de las emisiones; sin embargo observó que los subsidios a los carburantes constituyen “el peor ejemplo” y recordó que esto lo hacen tanto los países pequeños como los grandes.