Tras la controversia pública generada por la aplicación de las licencias no automáticas, que Argentina amplió sobre productos uruguayos, delegados de ambos gobiernos encaminan negociaciones para alcanzar un acuerdo similar al que el gobierno de Cristina Fernández cerró con Brasil la semana pasada, y que incluye la conformación de una comisión bilateral del comercio que de seguimiento al tema y a otros asepectos del intercambio entre los países.

Según informa el diario El Observador de este martes, fuentes de ambos gobiernos, el embajador en Argentina, Guillermo Pomi, y Luis María Kreckler, secretario de Comercio y Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería, se reunieron este lunes en Buenos Aires para avanzar en la implementación para el comercio bilateral de una herramienta que Argentina ya utiliza con Brasil, su mayor socio comercial.

Los negociadores argentinos eran optimistas este lunes con terminar de definir la letra chica del acuerdo “antes del viernes, para que Mujica y Cristina (Kirchner) sólo tengan que firmarlo”. Ese día, ambos mandatarios se entrevistarán en la Casa Rosada para tratar de zanjar la discusión.

La licencia no automática es un instrumento que utiliza el gobierno argentino para solicitar información y documentación al importador, en un trámite que no debería demorar más de 60 días. Sin embargo, ese plazo en muchos casos no se cumple con los envíos que llegan desde Uruguay, algo que afecta principalmente a los productos “zafrales” o “estacionales” que tienen alta demanda en determinado época del año. Si la licencia demora más del plazo establecido, se amenaza la posibilidad de vender el producto. Sucedió en Navidad con panificados, turrones y sillas de plástico, y ahora el foco de atención está puesto sobre los huevos de Pascua que se exportan hacia Argentina.

Por eso la idea a la que este lunes terminaban de dar forma Pomi y Krecler estipula que ambos gobiernos conformen una “comisión de acompañamiento de las licencias no automáticas para que no se exceda el plazo de 60 días”, precisaron fuentes de la cartera industrial argentina. Ante el avance de las negociaciones en Buenos Aires, el optimismo reinaba este lunes en el gobierno uruguayo.

Fue el propio José Mujica quien habló del tema el fin de semana, y pidió directamente a Argentina que “levante” las trabas comerciales, en tanto aseguró que el proteccionismo intra Mercosur solo debilita al bloque frente al mundo. “Siempre hay alguna traba. Hay que levantarla. El viernes veo a la presidenta. Vamos a ver”, había dicho Mujica en referencia a la reunión que mantendrá esta semana con Fernández para analizar el diferendo.

Desde Argentina, se reconoce que la relación comercial con Uruguay es superavitaria y que el volumen de importaciones y exportaciones no inclina cualitativamente la balanza hacia ninguno de los dos costados. Se sabe además que no hay ningún sector de la industria argentina que esté puntual y seriamente afectado por ninguna importación uruguaya, como sucede con el mercado asiático, por ejemplo.

Sin embargo, se aseguró que la necesidad de aplicar también para Uruguay las trabas es para no dejar un precedente ante otros estados donde la situación sí sería problemática, especialmente Estados Unidos, China y algunos estados de la Unión Europea, que fueron más afectados por la ampliación del listado de productos protegidos que firmó la semana pasada el secretario de Comercio Interior argentino, Guillermo Moreno.

El viernes pasado, la ministra de Industria, Débora Giorgi, se comunicó desde Buenos Aires con su colegta uruguayo Roberto Kreimerman, al que explicó la posición argentina.

Otro que sigue de cerca el tema es el secretario de Industria Eduardo Bianchi, quien explicará que con el Sistema Informático de Comercio Exterior, que estará en funcionamiento en marzo, la autorización para el ingreso de mercadería desde Uruguay (y el resto del mundo) será automática.