“El crecimiento de la clase media china -actualmente cerca de 150 millones de personas de un total de 1.330 millones de habitantes-, hace que este país, el de mayor población del planeta, tenga un mayor demanda de bienes de consumo”, dijo a Télam Jorge Malena, un académico especializado en estudios orientales.

“Para países ricos en recursos naturales como la Argentina, esto significa una magnífica oportunidad para la venta de energía, insumos industriales y alimentos. Por lo tanto, puede esperarse que China se consolide como uno de los principales socios comerciales de la Argentina”, estimó.

Malena, de 45 años, es un académico argentino, hijo de un agregado militar que junto a su familia vivió en China y cursó sus estudios secundarios en ese país, por lo que domina el idioma mandarín y ha sido intérprete en varias misiones comerciales.

Además es magister en Política Internacional de Asia de la Universidad de Londres y profesor de Estudios sobre China Contemporánea de la Escuela de Estudios Orientales de la Universidad del Salvador.

El especialista dialogó con Télam sobre las implicancias del comercio bilateral entre China y la Argentina y las inversiones del Gigante Asiático en el país.

Del total de las inversiones chinas destinadas a Latinoamérica, en el último año, cercanas a los US$15.600 millones, 40% recaló en Argentina.

“En la actualidad, la principal venta a China son los commodities pertenecientes al complejo oleaginoso, entre otras semillas que son procesadas en el país asiático", explicó.

"Necesitamos desarrollar aún más las agroindustrias para que podamos vender a China productos elaborados que agreguen valor a nuestra capacidad agropecuaria”, estimó el sinólogo.

En efecto, las exportaciones argentinas se concentran en aceites y pellets de soja y se procura dotarlas de más valor agregado. Los intereses chinos se concentran también en productos como el cuero, la miel, la leche el vino y la carne. China ocupa el décimosegundo lugar de destino de exportación de vinos argentinos.

Actualmente China es el segundo socio comercial de la Argentina después de Brasil.

Consultado sobre cómo ve la capa dirigente china a Latinoamérica, Malena citó a un texto elaborado por la Cancillería oriental, en 2008, una suerte de Libro Blanco denominado “Documento sobre la Política de China hacia América Latina y el Caribe” que estimulaba las inversiones de empresas chinas en la región, en materia de manufactura, agricultura, silvicultura (cultivo de bosques), entre otros sectores.

“Puede inferirse entonces que para los especialistas chinos la región Latinoamericana es un área promisoria en el ámbito de los negocios”, consideró.

Al respecto, Malena destaca los hermanamientos entre ciudades y los joint ventures empresariales. Los hermanamientos son acuerdos de colaboración solidaria entre ciudades y/o regiones.

“Se están dando entre ciudades como entre provincias de ambas partes y existen una veintena de ellos. En tanto, los joint ventures se desarrollan desde hace más de dos décadas”, recordó.

“Restaría que los gobiernos locales y las pymes que aún no han accedido a estas herramientas de relacionamiento, puedan conocerlas y aprovecharlas”, expresó.