El crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) de China se ralentizó al 7,7% en el primer trimestre de 2013, frente al 7,9% del último trimestre de 2012, informó este lunes el Buró Nacional de Estadísticas (BNE).

La tasa de crecimiento se quedó por debajo de la mayoría de las expectativas del mercado, pero se situó por encima de la meta del 7,5% fijada por el gobierno para todo el año.

Según las estadísticas preliminares, el PIB de China totalizó 11,89 billones de yuanes (US$1,9 billones) en los tres primeros meses de 2013.

"La desaceleración del crecimiento fue provocada principalmente por las complicadas circunstancias internacionales y el control microeconómico iniciado por el gobierno", dijo el portavoz del BNE, Sheng Laiyun, en una conferencia de prensa celebrada en Beijing. El vocero subrayó que las tasas de crecimiento entre el 7,4 y 7,9% fueron normales.

Los aumentos en los nuevos trabajos urbanos y en el número de trabajadores migrantes en el primer trimestre muestran una coyuntura favorable del empleo, que es un índice clave para conocer la salud de una economía, señaló Sheng.

La cifra del PIB, la primera desde que el nuevo gobierno tomara posesión en marzo, ha concitado una amplia atención del mercado. El primer ministro chino, Li Keqiang, dijo la semana pasada que el funcionamiento económico del país hasta este momento del año ha sido generalmente estable.

Mientras que el gobierno lidia de una manera efectiva con los asuntos a corto plazo y mantiene el crecimiento razonable, también debería concentrarse más en promover la transformación del modelo de crecimiento económico, añadió el premier.

El crecimiento anual de China en 2012 se situó en el 7,8%, el nivel más bajo registrado desde 1999, debido a los inestables mercados exteriores y los esfuerzos gubernamentales para controlar los precios de viviendas y la inflación.

"Los datos han continuado mostrando la tendencia a la estabilización del crecimiento que tomó forma a finales del año pasado, lo que demuestra que el nuevo gobierno no considera el crecimiento como su máxima prioridad", dijo Wang Jun, economista del Centro para Intercambios Económicos Internacionales de China.

El crecimiento del 7,9% registrado en el cuarto trimestre de 2012, que puso fin a la desaceleración de siete trimestres consecutivos, había creado unas fuertes expectativas de que el rebote continuara este año.

El dato del primer trimestre de este año no alcanzó las perspectivas del mercado debido a la ralentizada construcción de infraestructuras durante el invierno y al crecimiento inestable de las exportaciones. Asimismo, la campaña gubernamental de frugalidad, que tiene como objetivo luchar contra la corrupción, ha afectado al crecimiento del consumo, dijo Wang.

El recién renovado control gubernamental sobre el sector inmobiliario también ha perjudicado la inversión en este capítulo, que sirvió una vez como un importante impulsor de la economía.

El gobierno ha sido prudente a la hora de introducir políticas para estimular la economía, debido al miedo de que un masivo paquete de estímulos como el de la crisis 2008 pudiera volver a disparar la inflación. El gobierno dejó de reducir los tipos de intereses a finales del año pasado y recurrió al aumento de la inversión en construcción para impulsar el crecimiento.

Ya que el gobierno ha declarado que trabajará para lograr un crecimiento real en consonancia con el crecimiento potencial, que se calcula caerá desde un diez por ciento hasta el siete u ocho por ciento, no hace falta un fuerte empuje gubernamental, dijo Zhang Liqun, analista del Centro de Investigación de Desarrollo del Consejo de Estado, el gabinete chino.

"Las tasas del crecimiento económico oscilarán entre el 7,5 y 8% en el futuro, y habrá fluctuaciones en vez de continuos crecimientos", indicó Zhang.

Pero la mayor parte de economistas previó un crecimiento ligeramente superior en el segundo trimestre debido a la introducción de más medidas por el gobierno central.

Liu Yuanchun, economista de la Universidad Renmin de China, aseguró que el gobierno debe centrarse en la promoción de la urbanización y la reducción de los impuestos para apoyar la economía a corto plazo, así como en la profundización de sus reformas política y económica, para lograr el desarrollo a largo plazo.

Los datos del PIB se publicaron como parte de un paquete de estadísticas.

El BNE señaló que la producción industrial creció un 9,5% interanual en el primer trimestre, en comparación con el aumento del 11,6% registrado en el mismo período del año anterior. La inversión en la promoción inmobiliaria creció un 20,2%, lo supone 3,3 puntos porcentuales inferior a la del mismo lapso de 2012.

El crecimiento de la inversión en activos fijos, una medida del gasto gubernamental en infraestructuras, permaneció sin cambios con respecto al primer trimestre del ejercicio pasado, y se mantuvo en un 20,9%.

Las ventas al por menor, un indicador clave de los gastos en consumo, subieron un 12,4% frente al año anterior, lo que al mismo tiempo supuso una disminución en comparación con el aumento del 14,8% registrado en el mismo período del año pasado.