Pekín. El crecimiento económico de China se desaceleró a un mínimo en seis años de un 7,0% en el primer trimestre, ya que la demanda siguió débil, en línea con las previsiones de analistas pero generando expectativas de que las autoridades aplicarán más políticas de estímulo para evitar una mayor ralentización.

En el último trimestre del 2014, la economía de China creció un 7,3% según una base de comparación anual.

Según una base trimestral, el crecimiento económico se desaceleró a un 1,3% entre enero y marzo después de que se realizan los ajustes por estacionalidad, dijo el miércoles la Oficina Nacional de Estadísticas, comparado con una expansión de un 1,5% de los tres meses anteriores.

La producción industrial subió un 5,6% en marzo respecto al año previo, por debajo de las estimaciones de un avance de un 6,9% de un sondeo de Reuters, su menor nivel desde la crisis financiera global del 2008.

La inversión en activos de renta fija, un motor clave de la economía, creció un 13,5% en el primer trimestre respecto al mismo trimestre del año pasado, su menor expansión en los primeros tres meses del año desde el 2000.

El primer ministro Li Keqiang dijo la semana pasada que la segunda mayor economía mundial enfrenta presiones bajistas y que el Gobierno debe "enfrentar" tales presiones para evitar un impacto sobre el empleo y los salarios.

El sector inmobiliario, otro importante pilar económico, también entregó malas noticias.

A pesar de las recientes medidas de estímulo para fomentar los créditos hipotecarios y reducir las restricciones a las compras de casas, la inversión en propiedades creció sólo un 8,5% en el primer trimestre, una baja respecto a la tasa de expansión de un 10,4% vista en el período de enero a febrero, que fue un mínimo en cinco años.

Índices de acciones suben. Los índices de acciones de China, que han anotado una remontada histórica desde que Pekín comenzó a flexibilizar su política monetaria en noviembre, subieron levemente después de la entrega de los datos. El referencial CSI300 avanzó cerca de un 0,4%.

Los inversores en China continental han tendido a celebrar los débiles datos económicos, ya que son vistos como factores que justifican más inyecciones de liquidez que podrían llegar al mercado bursátil.

Los líderes chinos, que si bien han enfatizado la necesidad de adaptarse una "nueva situación normal" de un crecimiento menor pero de mejor calidad, han sugerido una inquietud creciente sobre una desaceleración más profunda que podría generar pérdidas de empleos y cesaciones en el pago de deudas.

El primer ministro Li Keqiang dijo la semana pasada que la segunda mayor economía mundial enfrenta presiones bajistas y que el Gobierno debe "enfrentar" tales presiones para evitar un impacto sobre el empleo y los salarios.

Los datos del miércoles mostraron que la economía creció un 7% en el trimestre de enero a marzo respecto al año previo -la peor cifra desde la crisis global- y frente al 7,3% del período de octubre a diciembre.

El crecimiento de China cayó a un 6,6% en el primer trimestre del 2009, cuando millones de trabajadores inmigrantes perdieron su empleo. Un enorme paquete de estímulo sacó a la economía de su crisis, pero bajo el costo de cargar a los gobiernos locales con una montaña de deuda.

Problema de empleo. El empleo aún no se ha visto afectado, debido a una expansión acelerada del sector de servicios, pero un crecimiento más débil y la deflación persistente del sector manufacturero podrían obligar a más empresas a eliminar puestos de trabajo, dijeron analistas.

"El problema del desempleo podría aparecer si el crecimiento del PIB se mantiene continuamente por debajo de un 7%", dijo Nie Wen, economista de Hwabao Trust.

Datos previos mostraron que la inflación al consumidor se mantuvo tibia en marzo, mientras que persistió la deflación del sector manufacturero.