De acuerdo con el último informe de Credit Suisse, los mercados latinoamericanos de renta variable han disfrutado de una amena recuperación contraria a la tendencia, que se inició a mediados de marzo, y que ahora está perdiendo algo de impulso. En este sentido, los expertos de la entidad, afirman que esta recuperación está motivada por dos factores, a saber, el debilitamiento del dólar estadounidense, que prevemos será temporal, y la normalización de los precios de determinadas materias primas, como el petróleo y el cobre.

En lo que respecta al rendimiento desde principio de año, el índice MSCI Latin America sigue por detrás del índice mundial MSCI Emerging Markets afirma el autor del estudio, Sylvio Castro, Investment Advisory Brasil.

No obstante, en el último mes ha acortado distancias. Los mercados latinoamericanos de renta variable han superado en rendimiento, medido en dólares, al resto de mercados emergentes, con un 1,6%, al 20 de mayo.

El experto no recomienda apostar por esta recuperación de los activos latinoamericanos, pues es principalmente técnica y, ante su complicada situación, es probable que se extinga pronto.

Empezando por Brasil, los inversores más optimistas esperan que el ministro de finanzas Joaquim Levy, logre una consolidación de primer orden,  que reduzca en último término, la prima de riesgo del país y abra las puertas a marcados recortes de las tasas de interés y del impuesto de sociedades.

Así las cosas, la mayoría de estas propuestas son pasos en la dirección correcta, pero insuficientes para dar un vuelco al poco competitivo mercado laboral del país. También es posible que el desasosiego político suponga un formidable obstáculo para los planes de consolidación fiscal de Levy. Así mismo, "la falta de confianza en las empresas, el final del superciclo de las materias primas, la ausencia de margen para aumentar el apalancamiento de los hogares y la subida de los precios de la energía refrendan nuestra visión de que existe un potencial de crecimiento económico y de los beneficios empresariales relativamente escaso", dijo Castro. En lo que respecta a las valoraciones, el índice MSCI Brasil, con una P/E a 12 meses vista de 13,2, resulta elevado y muy lejano de su media a largo plazo de 9,4.

A excepción de un breve periodo de cuatro meses a finales de 2009, el índice nunca en su historia se había situado por encima de 13.

En relación con los bonos brasileños denominados en moneda local, el Banco Central de Brasil (BCB) probablemente haga una pausa en sus subidas de tasas a lo largo de 2015, puesto que la actividad económica ha empeorado sustancialmente y la bajada de los precios de las materias primas probablemente haga que la inflación sea contenida.

Por último, se prevé que el real brasileño vuelva a depreciarse frente al dólar estadounidense, debido a su todavía notable déficit de cuenta corriente, cuando la Fed comience a endurecer su política monetaria, posiblemente en 2015.

En cuanto al resto de la zona, las dificultades que atraviesa Brasil se dejan notar, en diversos grados de intensidad, en otros países. A excepción únicamente de México, ningún país de América Latina ha emprendido reformas en los últimos cinco años.

La inversión parece estar contrayéndose en toda la región, lo que suele conllevar una caída de la productividad. La inflación también parece estancada por debajo del objetivo en la mayoría de los países, lo que deja pocas opciones de recurrir a la política monetaria
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No resulta favorable que la demanda, tanto interior como exterior (sobre todo de China), sea reducida. Por último, Colombia y Perú también presentan déficits de cuenta corriente mayores de lo deseable.

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De cara a los próximos 12 meses, Chile, Colombia y Brasil se verán particularmente atenazados por el actual debilitamiento de los sectores de energía y materias primas de uso industrial. Chile ha adoptado recientemente un giro hacia políticas de izquierda. Como ha sucedido en Brasil, esto puede terminar por disuadir al sector empresarial de invertir en el país y reducir la competitividad del mercado laboral. "Por último, si como esperamos los metales de uso industrial presentan una evolución desfavorable, también podríamos asistir a una depreciación del peso chileno" cerro el experto.