El nuevo crédito por US$2.000 millones que firmó Ecuador con China, este lunes, genera riesgos financieros, de concentración y de tipo tecnológico para el país, según analistas.

El experto Marcos López cuestiona que la tasa de interés sea alta (6,9%) en comparación con la que cobran los organismos multilaterales (3% y 4%), y advierte que la concentración en un solo acreedor es peligrosa, pues si el país llegara a afrontar un problema financiero no podrá acudir al default o la reestructuración de deudas.

Critica además que como el préstamo está atado al petróleo tiene a modo de garantía los activos del país.

De su parte Fernando Villavicencio, experto petrolero y exdirigente sindical, sostiene que lo más peligroso de la operación es que el Gobierno está comprometiendo petróleo más allá del periodo de su gestión.

En cuanto a la estructura del desembolso, el exministro de Finanzas, Fausto Ortiz, opina que es la misma de un crédito anterior por US$1.000 millones, de los cuales se entregaron al país US$800 millones y de estos se han pagado US$400 millones.

El resto no ha sido desembolsado, dice Ortiz.

En el caso del nuevo crédito se ha planteado que US$1.400 millones sean de libre disponibilidad y $ 600 para proyectos prioritarios en los que puedan intervenir empresas chinas.

López aduce que esta condición supone la presión a las importaciones, pero además resulta complicado tener que someterse a tener un solo tipo de proveedores. Y dice que aunque es importante contar con tecnología china, Ecuador debe diversificar sus opciones.