París. Los ministros de Finanzas del G-20 presionarán a Europa esta semana para hallar una solución urgente a su crisis, en momentos en que una disputa entre Washington y Pekín por el valor del yuan amenaza los esfuerzos para enfrentar los desequilibrios económicos globales.

La actual desaceleración de la economía global y las turbulencias en los mercados han sido interpretadas de manera diferente dentro del Grupo de los 20, lo que marca un fuerte contraste con la actitud del 2009, cuando se lanzó un estímulo coordinado para sacar al mundo del borde del abismo.

Desde Brasilia a Tokio, ha crecido la impaciencia por el fracaso de Europa en dar vuelta la página a una crisis que tiene en vilo a los mercados y que amenaza con hacer descarrilar la frágil recuperación mundial.

Los desacuerdos dentro de la zona euro sobre cómo recapitalizar a los bancos y estabilizar a Grecia hacen improbable cualquier avance concreto en el encuentro de dos días que mantendrán los ministros de Finanzas en París a partir del viernes.

Los ministros europeos se reservarían sus propuestas para la cumbre de líderes de la UE del 23 de octubre.

Mientras Europa enfrenta su propia crisis, al otro lado del Atlántico resurgen las tensiones por el bajo valor del yuan chino. El Senado estadounidense aprobó el martes un proyecto para presionar a Pekín a que permita una apreciación de su moneda, tras lo cual el Gobierno chino advirtió de una posible "guerra comercial".

Durante la cumbre, los ministros del G-20 harían avances en algunas áreas, como en el incremento del poder de fuego del Fondo Monetario Internacional para lidiar con la creciente amenaza de nuevas crisis en economías desarrolladas.

Además, deberían dar luz verde a las nuevas reglas de supervisión para los bancos considerados "demasiado grandes como para caer". Estas normas serían aprobadas luego de manera oficial por los jefes de Estado y de Gobierno del G-20 en la cumbre de Cannes del 3 y 4 de noviembre.

"No espero ningún gran anuncio esta semana. Los ministros no se van a adelantar a sus líderes. El comunicado final dirá que en la cumbre de Cannes se van a anunciar pasos para el corto y mediano plazo tendientes a estabilizar la economía mundial", dijo un delegado del G-20.

El ministro de Hacienda de Brasil, Guido Mantega, dijo el lunes que esperaba que los países del G-20 discutieran un nuevo apoyo al FMI para ayudarlo a manejar la crisis europea.

"Un acuerdo para expandir los recursos es algo que podemos cumplir en Cannes", dijo la fuente del G-20. "Los franceses apoyan esto", afirmó.

Presión. El agravamiento de la crisis europea ha frustrado los planes del presidente francés, Nicolas Sarkozy, de usar la presidencia del G-20 para lanzar una reforma del sistema financiero global y reducir la dependencia del dólar.

Tras la cumbre de noviembre, Francia entregará la presidencia del G-20 a México, que celebra elecciones en el 2012.

En París, los ministros discutirán las medidas necesarias para enfrentar los desequilibrios económicos que gatillaron la crisis financiera del 2007-2009, tales como el persistente déficit comercial de Estados Unidos y el superávit correspondiente en China.

En una cumbre del G-20 celebrada en abril, se colocaron a siete grandes economías bajo revisión: Estados Unidos, China, Francia, Gran Bretaña, Alemania, Japón e India. En forma privada, distintos funcionarios han dicho que la intención de este encuentro es que Pekín se siente a discutir el valor del yuan.

"Habrá una fuerte presión para que China acepte revaluar el yuan, pero no se sabe cómo se expresará esto en el comunicado. China puede argumentar que este no es el momento para hacerlo y que los problemas fiscales de Europa y Estados Unidos son más importantes", dijo un funcionario del G-20.