La presidenta Cristina Fernández hizo un llamado a la "responsabilidad social" del empresariado argentino y les pidió que le "pongan el hombro al país, así como el país lo hizo por ellos" desde el 2003, "con ganancias que nunca habían tenido en los últimos 20 años".

Así lo afirmó este martes en un acto en la planta de General Motors en Alvear, en las cercanías de Rosario, donde asistió a la presentación de la unidad 200.000 del modelo "Agile" producido en el país, acompañada por la ministra de Industria, Débora Giorgi, y el secretario de Comercio, Guillermo Moreno.

También asistieron el gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, y su sucesor electo, Antonio Bonfatti; el intendente de Rosario, Miguel Lifschitz y quien lo sucederá en el cargo, la diputada nacional Mónica Feinn, todos miembros del Partido Socialista, y el secretario general electo de SMATA, Ricardo Pignanelli.

"Quiero un empresariado con responsabilidad social, que se haga cargo de ponerle el hombro al país, porque el país les puso el hombro durante estos ocho años, generando ganancias como nunca habían tenido en los últimos 20 años", dijo la mandataria.

En su mensaje, Fernández retomó el contenido del discurso que pronunció este lunes en Tierra del Fuego, donde reinauguró la planta de la ex Aurora Grundig, en el que convocó a todos los sectores "a no boicotear a la Argentina", y llamó a empresarios y sindicalistas a asumir su rol con responsabilidad social.

"El llamado al no boicot es a todos: a los que ganan formidables sumas de dinero y no la reinvierten en Argentina y la llevan afuera", añadió.

"Que nadie se haga el distraído. No se confudan mis palabras. Mi llamado fue para todos los sectores", amplió la jefa de Estado y agregó que "así como hay prácticas sindicales que no son aceptables, también hay prácticas empresariales que son mucho más inaceptables".

"Pero con una diferencia -indicó-, que muchas veces las prácticas sindicales terminan cobrándose como víctimas a aquellos que las practican, pero las empresariales nunca la pagan ellos; la termina pagando el pueblo, porque ellos -como los gatos- siempre caen parados", advirtió.

En ese marco, agradeció la confianza de la General Motors y su CEO para Argentina, Uruguay y Paraguay, Sergio Rocha, por "advertir que mientras hay un mundo que se derrumba, nuestra región se convierte en una oportunidad sin precedentes".

Destacó asimismo que la firma constituye un "modelo empresarial" y un "ejemplo emblemático", con la decisión de su casa matriz de "hacer un aporte de capital y no remesar utilidades por 207 millones de dólares, que los dejan y los clavan acá en la Argentina".

La mandataria contó que la empresa, radicada en Alvear, aporta también para que "haya superávit comercial, aumentando sus exportaciones en forma exponencial, y sustituyendo importaciones por 150 millones de dólares, lo que significa que esa cifra es más trabajo que queda adentro de la Argentina".

Destacó asimismo que, con esa política comercial, General Motors "apunta a sostener uno de los pilares del modelo macroeconómico que impulsamos", y precisó que la empresa podrá ampliar su capacidad de producción en un 25%, incorporando 600 trabajadores nuevos para el próximo año.

En otro tramo del discurso, Cristina Fernández de Kirchner reivindicó el préstamo de 259 millones de pesos que la ANSES le otorgó a la empresa en el 2009, que permitió que no se produjeran despidos y que ahora puedan tomar más.

"Este es el modelo virtuoso y el modelo empresarial de gestión que queremos para todos los argentinos", afirmó la mandataria.

Sobre el sector automotriz en general, detalló que Argentina "es el país de América Latina que más autos nuevos por habitantes vende en el mercado interno, que es otra de las claves de este modelo", y precisó que la relación salario-valor de los autos es hoy la más baja de los últimos ocho años.