México debe buscar un mayor crecimiento económico sin descuidar las dimensiones del bienestar subjetivo (concepto que engloba satisfacción con la vida), afirmó Gerardo Leyva, director general adjunto de Investigación del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Para el encargado de la medición de ese indicador en el país, muchas economías han acelerado su crecimiento económico y a la par ha habido un deterioro en la satisfacción de las personas hacia su vida.

El país debe evitar caer en casos como el de Corea, que una vez que empezaron a tener tasas aceleradas de crecimiento, su tasa de suicidios se disparó, los matrimonios empezaron a tener menor cohesión, empezaron aumentar las tasas de divorcios y la gente empezó a perder esos pilares que tenían en su bienestar de manera tradicional”, señaló Leyva en entrevista.

Por eso, el funcionario del INEGI aseguró que, si en algún momento México logra encontrar una “receta” para alcanzar tasas de crecimiento como en los países asiáticos, las políticas públicas deben tener muy en cuenta el hecho de que son la familia y las relaciones afectivas los principales pilares del bienestar subjetivo en la población.

Calidad de vida. No todo lo que viene de la mano del crecimiento económico realmente es bueno en términos subjetivos. Hay cosas que se desajustan, de repente la actividad económica es más grande en otra ciudad y luego el jefe del hogar se va para allá y la familia se desintegra o se cambia el ritmo de trabajo porque se pasa de actividades livianas y ahora se está encerrado trabajando horarios muy largos y no se tiene tiempo para la familia, lo cual afecta sin duda el bienestar de las personas”, expresó Leyva.

Por ello, dijo, “si la meta del desarrollo es que la gente viva mejor, tenemos que procurar que sí mejoren materialmente, pero sobre todo que eso sirva para que tengan mejor calidad de vida".