Estabilidad política e institucional, seguridad jurídica para la inversión, crecimiento económico sostenido y una batería de tratados comerciales son las características que hacen de Colombia uno de los países más atractivos donde invertir en América Latina.

Y esto no es todo. “Colombia, con más de 45 millones de habitantes, cuenta con un amplio mercado, un alto índice de población joven, mano de obra calificada y competitiva, oferta sectorial diversa por regiones, e incentivos para la inversión extranjera en varios sectores, así como zonas francas que incluyen la exención tributaria durante períodos determinados”, explica María Claudia Lacouture, presidenta de Proexport, la entidad oficial que promociona el turismo, la inversión extranjera y las exportaciones en Colombia.

En 2011 la economía colombiana creció 5,9% gracias a la fuerte expansión de la demanda privada y al repunte de la inversión pública, mientras que las previsiones de BBVA Research vaticinan un aumento del producto interno bruto (PIB) del 4,1% para 2012, y del 4,3% para 2013.

“El país tiene todos los elementos para poder asistir a cinco o seis años de crecimientos fuertes”, asegura en una entrevista el presidente del BBVA en Colombia, Óscar Cabrera, para quien el país suramericano “puede estar creciendo a ese 4% tranquilamente”.

La entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos el pasado mes de abril de 2012 significó un importante hito en la política comercial colombiana, que se sumó a otros acuerdos de este tipo rubricados con Canadá, la Comunidad Andina (Perú, Bolivia y Ecuador), Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Venezuela, con Paraguay en suspenso), Chile, México y con el Triángulo Norte de Centroamérica (El Salvador, Guatemala y Honduras).

En poco tiempo tendrá acuerdos de este tipo con la Unión Europea, Corea del Sur, Panamá y Turquía; mientras que tiene su vista puesta en Japón y China.

“Colombia se está promocionando como un “hub” de la región”, destaca  Blanca Fernández, consejera de Economía y Comercio de la Embajada de España en Bogotá, al explicar que los TLC permiten a empresas de otros países hacer negocios internacionales desde la propia Colombia. “Esta estrategia que están siguiendo de firma de Tratados de Libre Comercio ya está dejando ver sus frutos”, agrega.

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A esta bonanza económica se le suman otros aspectos como el de haber conseguido, en 2011, una buena nota como país de inversión otorgada por las tres principales agencias calificadoras de riesgo (Standard & Poors, Moody’s y Fitch) y que representa el acceso a una nueva base de inversores cuyos lineamientos internos solo les permiten adquirir deuda que cuente con este grado.

El gobierno de Colombia tiene claro que la inversión extranjera ha sido garante de su crecimiento económico pero que todavía queda mucho por hacer y por eso,  en un contexto de incertidumbre jurídica en otros países latinoamericanos, explota su imagen de seriedad y fiabilidad.

“AQUÍ NO EXPROPIAMOS”

Aquí no expropiamos”. Con estas palabras el mandatario colombiano, Juan Manuel Santos, recibió al presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, en abril del pasado año, justo cuando el gobierno argentino anunciaba la expropiación de YPF y se desataba una gran polémica.

Y es que el índice de protección al inversionista plasmado en el informe Doing Business del Banco Mundial coloca a Colombia (8,3) en el quinto lugar del mundo en materia de seguridad a la inversión, empatada con Canadá, Estados Unidos, Irlanda e Israel y solo por detrás de Malasia (8,7), Hong Kong (9,0), Singapur (9,3) y Nueva Zelanda (9,7).

Según el Banco de la República de Colombia, el pico de la inversión extranjera se dio en 2011, cuando aumentó 100% respecto a 2010; y en el primer semestre de 2012 estos flujos alcanzaron los US$9.329 millones, es decir, 26% más que en el mismo periodo del año anterior.  

Los sectores petrolero y minero fueron los motores de ese incremento. Y por países, entre los años 2000 y 2012, los que acumulan una mayor inversión en este país son Estados Unidos, Inglaterra, España, Canadá y Chile.

La percepción general es que la nación andina acaba de iniciar su crecimiento y que hay mucho recorrido por delante. “En Colombia falta muchísimo por hacer, vienen unos años muy buenos impulsados por el mismo motor interno”, constata en una entrevista Francesc Solé, presidente del Grupo Planeta para América Latina y de la Cámara de Comercio Hispano Colombiana.

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“Eso se refleja bien en el sector energético, cuya demanda en 2011 fue de 58.500 gigavatios y se espera que para el año 2020 pase a 85.000 gigavatios, lo que significaría un aumento del alrededor del 45%”, matiza el presidente de Endesa en Colombia, Lucio Rubio.

Este crecimiento de la demanda energética ha permitido a Endesa embarcarse en un ambicioso proyecto, la construcción de la hidroeléctrica El Quimbo, en el departamento colombiano del Huila y al que destinará una inversión asociada de US$837 millones.

El objetivo es convertir a El Quimbo en la segunda mayor central de energía de Suramérica en 2014, cuando esté concluida, por detrás de la hidroeléctrica Ralco, ubicada en Chile y puesta en marcha en 2004, también por Endesa.

Otro de los aspectos que han apuntalado el crecimiento colombiano es la explotación de yacimientos petrolíferos y mineros, impensable hasta hace pocos años por el control territorial que ejercían las guerrillas y la propia ausencia del Estado en muchas zonas que albergan recursos naturales.

EL CAMINO HACIA LA PAZ

Sin duda en los últimos años ha mejorado sustancialmente la seguridad en Colombia, pero no es un secreto que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) aún realizan sabotajes contra la infraestructura económica del país.

Oleoductos, torres de energía, vías y puentes sufrieron durante el primer semestre de 2012 un total de 103 ataques por parte de los grupos armados ilegales, cifra que supone un incremento del 21,1% respecto al mismo periodo del año anterior, cuando fueron 85 los ataques registrados, según datos oficiales del Ministerio del Defensa.

El sector más perjudicado fue el petrolero, con 67 voladuras en el primer semestre de 2012, un 253% más que en el mismo periodo del año anterior. Este ha sido un factor determinante para que la estatal Ecopetrol haya dejado de producir 11.000 barriles diarios de crudo y no haya alcanzado sus previsiones para 2012.

Por ésta y otras razones el entorno empresarial mira con esperanza el proceso de paz abierto entre el gobierno de Colombia y las FARC, que tiene como objetivo poner punto y final a un conflicto armado de casi medio siglo.

“Con la paz el valor de Colombia automáticamente se multiplica y eso es innegable porque permite una capacidad de desarrollo que el país no ha tenido en los últimos 50 años”, afirma el presidente del BBVA en Colombia, para quien un acuerdo de paz permitiría abaratar la construcción de infraestructura y  la misma producción, además garantiza un incremento de la inversión extranjera.

El ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, cree que si Colombia logra la paz su economía crecería entre un uno y dos puntos porcentuales más al año. Además una encuentra publicada por la revista Dinero determinó en septiembre pasado que el 68% de los empresarios piensa que en un escenario de fin de conflicto sus compañías venderían más, mientras el 79% invertiría aún más en el país.

Con la perspectiva de un escenario marcado por la construcción de la paz, Colombia ya encara la próxima década como tercera economía latinoamericana, tras desbancar a Argentina de ese puesto, y con un potencial de crecimiento cuyo techo es difícil de predecir.