La Habana. El gobierno cubano dispuso una serie de modificaciones a las normativas que regulan la inversión extranjera para hacer más ágiles y flexibles los procesos de presentación y evaluación de los negocios con capital foráneo en el país.

Las nuevas disposiciones, publicadas este jueves en la Gaceta Oficial Extraordinaria número 38, entrarán en vigor el próximo 1 de septiembre e incluyen un decreto y tres resoluciones referidas al funcionamiento de la comisión de evaluación de negocios con inversión extranjera, las bases metodológicas para la presentación de la información financiera y el régimen laboral.

Déborah Rivas, funcionaria del Ministerio de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, dijo a la prensa local que las nuevas regulaciones "reducen estudios y procesos que hay que hacer de manera previa a la presentación del expediente para su aprobación".

"Es un paso más para hacer más rápido el proceso de negociación y lograr que se incremente el establecimiento de la inversión extranjera en Cuba", subrayó Rivas.

Aclaró, sin embargo, que por sí solas no propiciarán una avalancha de negocios redituables para el país caribeño, "habrá que seguir trabajando con visión y proactividad en cada uno de los organismos para atraer a esta fuente de desarrollo".

La última cartera de negocios cubana para capital extranjero incluye 456 proyectos por un monto superior a los US$10.700 millones, y la mayoría de esos planes se ofrecen dentro de la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM).

Desde 2014, tras la implementación de la Ley Número 118 de Inversión Extranjera, Cuba firmó diversos contratos en sectores como turismo y minería, entre otros, pero existían quejas acerca del ritmo lento de los procesos de presentación y evaluación de los negocios con capital foráneo.

En diciembre de 2016, durante una sesión ordinaria del Parlamento, el entonces presidente cubano, Raúl Casto, criticó "las dilaciones excesivas del proceso negociador" e instó a "superar la mentalidad obsoleta llena de prejuicios contra la inversión foránea".

Sobre el tema insistió en junio último el actual mandatario Miguel Díaz-Canel, quien apuntó la necesidad de ser creativos y ágiles a la hora de analizar los negocios "sin afectar nuestra soberanía".

Según cálculos oficiales, Cuba necesita para su desarrollo económico atraer unos US$2.500 millones cada año en inversión extranjera directa, principalmente en 15 sectores clave como la industria, turismo, agroalimentario, minería, biotecnología, petróleo y energías renovables, para acelerar las bajas tasas de crecimiento económico.

La última cartera de negocios cubana para capital extranjero incluye 456 proyectos por un monto superior a los US$10.700 millones, y la mayoría de esos planes se ofrecen dentro de la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM), que ofrece condiciones fiscales y laborales ventajosas a empresas extranjeras.

Situada a unos 45 kilómetros al oeste de La Habana, la ZEDM está llamada a convertirse en la principal puerta de entrada y salida del comercio exterior de Cuba.

Construida en el puerto del Mariel (provincia de Artemisa), unos 45 kilómetros al Oeste de La Habana, este enclave económico surgió con el objetivo de crear un espacio propicio a través de políticas y regímenes especiales, para atraer la inversión extranjera y nacional que favorezca la generación de bienes y servicios de valor agregado.

La Zona destaca por una moderna terminal de contenedores, con capacidad y prestaciones para la operación de buques de la generación Súper-Post-Panamax, que es administrada por la compañía PSA International, de Singapur, líder mundial en desarrollo, inversión y operación de puertos.

 

Con más de 700 metros de muelle, la terminal cuenta con cuatro grúas pórtico (STS), fabricadas por la empresa china Shanghai Zhenhua Heavy Industries Co. (ZPMC), de alto nivel de automatización y capacidad para manejar 820.000 contenedores de carga al año.

En el área colindante de más de 400 kilómetros cuadrados operan una decena de proyectos de los más de 30 aprobados de 16 países, entre ellos Brasil, México, Panamá, Bélgica, España, Francia y Holanda, con una inversión por encima de los 1.100 millones de dólares.

Las empresas instaladas están relacionadas con las esferas de servicios logísticos, biotecnología y farmacéutica, producción industrial de materiales y tecnologías de la construcción, alimentos, energía renovable, envases y embalajes, aseo, electrónica y otras.

Por su posición geográfica privilegiada en el Caribe, la ZEDM tiene el atractivo de ser un punto estratégico como puerto de trasbordo y centro logístico para el comercio en el hemisferio occidental, sumado a la voluntad oficial de convertirla en motor impulsor de la economía socialista cubana.