La Habana. El gobierno cubano avanzó este año hacia el establecimiento de una moneda única en la isla, donde circulan el peso (CUP) y el peso convertible (CUC), una distorsión monetaria que daña el desempeño de la economía nacional.

Ese proceso, que es considerado por las autoridades como "la tarea más importante" de 2014, ha entrado "en una nueva etapa", según anunció hace una semana el presidente Raúl Castro, durante la última sesión anual de la Asamblea Nacional (Congreso unicameral).

"Me refiero, en primer lugar, al proceso de unificación monetaria, donde se ha progresado sólidamente en la segunda mitad del presente año desde el punto de vista conceptual, y se ha logrado delinear un abarcador programa de medidas en interés de evitar afectaciones a la economía y la población", dijo el mandatario.

"Es lógico establecer el peso (CUP) como única moneda, y mantener el nivel de los precios minoristas, por lo que se necesitará de mayor cantidad de circulante", indicó el presidente del Banco Central de Cuba, Ernesto Medina.

La circulación simultánea del CUP y del CUC, cuya unidad vale 25 pesos (US$1,08), se implantó en la década de los años 90 del siglo pasado en medio de la profunda crisis que sufrió la isla tras la desaparición de la Unión Soviética, principal aliado económico y político de La Habana.

Hace poco más de un año, el gobierno anunció que acabaría con esa dualidad porque es perniciosa para los procesos financieros y económicos nacionales, pero hasta el momento se han aplicado en ese sentido medidas que sólo impactan a empresas y entidades estatales.

Desde hace unos meses, también se aprobó el cobro en las dos monedas a los clientes de unidades de comercio minorista, la primera medida que involucró a la población en general.

Ese tipo de venta se mantiene en extensión a tiendas y supermercados de la isla, donde persiste la tasa de cambio de 25 pesos (US$1,08) por un CUC.

"Favorable acogida entre los ciudadanos ha tenido la decisión de generalizar la venta en CUP en las tiendas (...), la que continuará ampliándose gradualmente", señaló Castro, quien aclaró que "la unificación monetaria no es la solución universal o inmediata de todos los problemas que afronta nuestra economía".

Para el mandatario, esa decisión deberá complementarse por un conjunto de medidas macroeconómicas que favorezcan el ordenamiento monetario del país mediante instrumentos que aseguren el equilibrio de las finanzas nacionales, lo que "contribuirá decisivamente a mejorar el funcionamiento de la economía y la construcción en Cuba de un socialismo próspero y sostenible".

Castro reiteró que "se garantizarán los depósitos bancarios en divisas extranjeras, pesos cubanos convertibles (CUC) y pesos (CUP), así como el efectivo en manos de la población y las personas jurídicas nacionales y foráneas".

En octubre último, el presidente del Banco Central de Cuba, Ernesto Medina, señaló públicamente que "es lógico establecer el peso (CUP) como única moneda, y mantener el nivel de los precios minoristas, por lo que se necesitará de mayor cantidad de circulante".

Medina informó que se trabaja en la emisión de billetes de más alta denominación de cara al llamado "Día cero", como el gobierno denomina la fecha cuando se decrete la circulación única del CUP.

También anunció que se busca el uso más frecuente por la población de las tarjetas magnéticas, "mediante el establecimiento de Terminales de Puntos de Venta (llamados POS) en determinados centros, y así evitar el uso de efectivo, y facilitar las operaciones".

Políticos y economistas consideran que el fin de la dualidad monetaria en el sector estatal resulta el paso más estratégico, al ser un elemento requerido para alcanzar la máxima efectividad de las restantes acciones acometidas en las transformaciones del modelo nacional.

Desde que el presidente Raúl Castro asumió el poder en 2006, inició un proceso de "actualización del modelo económico", refrendado después, en abril de 2012, por el VI Congreso del partido Comunista de Cuba.